Los Paporros honran a la Virgen

La Virgen del Castañar no es sólo patrona de los bejaranos, también lo es de los vecinos cacereños de La Garganta
S&P

Cerca de medio millar de romeros se dio cita en El Castañar en un encuentro habitual, que conforma el pistoletazo de salida de la mayoría de celebraciones de la primavera y del estío de la comarca bejarana. Preámbulo de la romería de la Peña de la cruz, los Paporros (gentilicio con el que se conoce a los habitantes procedentes de la vecina localidad cacereña de La Garganta) cumplen con la tradición de las honras a la patrona, la Virgen del Castañar.

Por tradición, la inmensa mayoría de los romeros llega a pie, en la jornada de ayer con algo más de retraso de lo habitual por lo que el intercambio de varas, entre los alcaldes de ambas localidades se retrasó hasta las 12 del mediodía, cuando estaba previsto a las 11.30.

Varios cientos llegaron a pie, y otros 70 jinetes lo hicieron a caballo y el resto, hasta casi alcanzar el medio millar de vecinos y visitantes, se desplazó en sus coches para participar del día de convivencia.

Es el tamborilero quien primero despierta y al son de la gaita y el tamboril levanta a los vecinos que comienzan a reunirse para hacer el camino. Los participantes en la romería se reúnen a la llegada en el paraje de Llano Alto, donde también llegan los jinetes al galope. En ediciones anteriores, esta trepidante llegada no estuvo exenta de incidentes. Para la presente edición los organizadores colocaron vallas de seguridad y así impedir accidentes como los de ediciones anteriores. En esta ocasión no hubo que lamentar ningún incidente.

Todos reunidos en una comitiva presidida por el alcalde de La Garganta, Andrés Sánchez-Ocaña, descendieron a la Curva de la Herradura, próxima al santuario de El Castañar y donde tuvo lugar el tradicional cambio de varas a las 11.50 con el alcalde de Béjar, Cipriano González, que presidía la comitiva bejarana, formada por una representación de la Corporación municipal.

Hace tiempo los padres teatinos inician otra procesión que sube hasta la primera vuelta de la carretera donde se juntan paporros y bejaranos uniéndose ambas procesiones. En este momento el silencio interrumpe los cánticos de las salvas y los dos alcaldes, el de Béjar y el de la Garganta, se saludan e intercambian las varas.

Dice la tradición que con el intercambio, el alcalde de La Garganta “queda investido de toda autoridad en la zona del Castañar durante la mañana y la tarde, teniendo a su orden a la Guardia Civil, Policía Nacional y Municipal”. Los aplausos rompen el acto y se continúa la marcha hasta el santuario donde se celebra una solemne misa, que da paso a la parte más lúdica en el entorno del santuario del Castañar.