Los ópticos-optometristas de Salamanca advierten del impacto nocivo de las radiaciones ultravioleta en los ojos

Los ojos de los niños son más vulnerables a los efectos nocivos de la radiación, por lo que es fundamental evitar las gafas ‘de juguete’.

Cinco razones para usar gafas de sol

 

1-   Protección UV. La radiación UV del sol puede causar fotoqueratitis (quemaduras de la córnea muy dolorosas), cataratas y crecimientos celulares, en su mayoría benignos, en la superficie ocular.

2-   Protección de la luz azul. La exposición a largo plazo a la luz azul y violeta del espectro solar ha sido relacionado con un importante factor de riesgo de degeneración macular.

3-   Visión cómoda. El brillo del sol y su resplandor interfiere en la visión cómoda y la capacidad de ver con claridad, al provocar que las personas entrecerremos los ojos.

4-   Adaptación a la oscuridad. Pasar dos o tres horas a pleno sol puede obstaculizar la capacidad de adaptarnos rápidamente a los niveles de luz durante el anochecer o en interiores. Esto puede provocar que la conducción de vehículos por la noche, después de pasar un día al sol sin gafas protectoras, se convierta en una actividad peligrosa.

5-   Cáncer de piel. Los tumores de los párpados y de la piel de alrededor de los ojos son más comunes que lo que se piensa.

En estos meses, las condiciones de luminosidad van en aumento y también se incrementan las actividades al aire libre y las horas en las que nos exponemos al impacto nocivo de las radiaciones ultravioleta (UV) en los ojos, que favorecen la aparición de alteraciones oculares severas, como inflamaciones agudas de la conjuntiva (conjuntivitis) y la córnea (queratitis), cataratas, retinopatías e, incluso, lesiones cutáneas.

 

Ante estos riesgos, las gafas de sol actúan como indispensables aliadas, ya que, como se recuerda desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL), una de sus funciones principales es la de proteger los ojos del exceso de luz, que empeora la visibilidad y puede ocasionar dolor de cabeza o irritación ocular. Por eso resultan fundamentales, por ejemplo, para la conducción, a pesar de lo cual el 45% de los conductores no las usa habitualmente, como demuestran algunos estudios.

 

“La acción de las radiaciones UV en los ojos, unida al deterioro de la capa de ozono, puede causar quemaduras en la córnea muy dolorosas (fotoqueratitis) y aumentar la aparición prematura de cataratas”, advierte Ana Belén Cisneros, secretaria general del COOCYL, del que forman parte 107 especialistas de Salamanca.

 

Una de cada tres gafas de sol no supera los controles

 

Además, los ópticos-optometristas recuerdan que una de cada tres gafas de sol vendidas en España no supera los controles necesarios, aun cuando, al utilizar un producto no homologado, las radiaciones dañinas pueden penetrar aún más en el interior del ojo, lo que resulta más perjudicial, incluso, que no llevar ningún tipo de protección ocular.

 

El delegado del Colegio en Salamanca, Mariano Luengo Sánchez, insiste en la importancia de la prevención. “Considerando que la radiación UV es más dañina en zonas de mayor altitud; por la reflexión de la luz solar en la carretera o el mar, por ejemplo, y entre las 12:00 y las 16:00 horas, así como en aquellas personas que, por su actividad diaria, pasen mucho tiempo expuestos al sol, debemos minimizar sus efectos en el ojo. ¿Cómo hacerlo? Simplemente, con cristales solares (graduados o no) que cumplan el requisito de protección 100% UV debidamente certificada y homologada, como puede acreditar una óptica”, recuerda.

 

En el caso de los niños, la necesidad de utilizar gafas de sol homologadas es todavía mayor, especialmente en la playa y en zonas de montaña, ya que su ojo es más vulnerable que el de los adultos. Según los expertos, casi el 50% de la radiación ultravioleta a la que nos vemos expuestos a lo largo de nuestra vida se produce antes de cumplir los 18 años. “A edades tempranas, el ojo se encuentra en formación; en el primer año de vida, el ojo del bebé recibe el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB, afectación que, a los 12 años, será todavía del 60% en la UVA y el 25% en la UVB, con especial incidencia si el menor tiene ojos claros”, expone el representante de los ópticos-optometristas en la provincia salmantina.

 

Ana Belén Cisneros insiste en este mensaje, y destaca que la pigmentación del ojo del niño, que actúa como barrera protectora, “sva oscureciendo con el paso del tiempo, de ahí que los niños, especialmente los rubios y de ojos claros, resulten más vulnerables que los adultos”.

 

En este contexto, desde el Colegio Profesional se recalca que las gafas de sol infantiles, al igual que las de los adultos, deben estar homologadas e incluir la marca CE como estándar mínimo de calidad. “En los niños, las gafas de sol no deben ser un juguete. O cumplen ciertos requisitos de protección, o mejor llevar una gorra con visera”, subraya el delegado en Salamanca.