Los milagros... a Lourdes

El Salamanca perdió su primer partido de la temporada y lo hizo con justicia ante un Granada que lo tuvo a su merced durante media hora del primer tiempo y que, sin embargo, no encontró el gol y esperó hasta la prolongación para sentenciar. Cierto es que ese segundo tanto llegó cuando la UDS jugaba en inferioridad, tras una nueva y rigurosa expulsión, pero si alguien mereció llevarse los tres puntos ayer fue la escuadra visitante. Si no lo hubiese hecho, habría sido casi un milagro.
Teresa Sánchez

Nada permitía presagiarlo en los albores del encuentro. Por aquel entonces no había un dominador claro pero la UDS tuvo una clarísima oportunidad para adelantarse cuando a los tres minutos Sito Castro y Juanjo combinaron por la banda derecha y el delantero, ejerciendo de extremo, puso un centro al corazón del área por donde entraba Kike que, con todo a su favor, remató de cabeza alto. Combinaba bien el Salamanca de medio campo hacia arriba, donde llegaba con relativa facilidad gracias a la presión que ejercía sobre la salida del rival. La posesión comenzó a ser claramente de los unionistas que en un saque de falta a punto estuvieron de sorprender. Los primeros minutos de juego dejaban buenas sensaciones pero el Granada avisó de que no era equipo para desenvolverse con confianza y Orellana obligó a Biel a sacar su primera mano salvadora.

La recompensa en forma de gol llegó pronto ante el mejor juego local y lo hizo tras una falta. Quique la botó desde el lateral izquierdo del área, Roberto despejó hacia dentro y Juanjo, libre de marca, empujó al fondo de la portería. Se ponía bien el partido pero apenas dio tiempo para saborearlo porque en la siguiente acción, y tras dos buenas paredes, Geijo entró con facilidad entre la defensa charra y batió a Biel en su salida. El tanto dejó un poco muy tocado al Salamanca y enchufó a un Granada que apenas cinco minutos después tuvo otra clarísima oportunidad cuando Benítez lanzó un tremendo zapatazo que se fue al poste.

Movían con tranquilidad los granadinos, buscando las bandas y los centros al área donde en primera o segunda jugada siempre aparecían con peligro los puntas. Orellana, Benítez y Geijo ponían en jaque a los charros y Biel evitó el 1-2 tras un jugadón de Orellana y en el córner siguiente Sito Castro sacó el balón bajo palos. Con más fortaleza en el centro, los visitantes se incorporaban con facilidad y se unían a los delanteros para poner en jaque a los charros que se libraban una jugada detrás de otra de que les llegara el segundo. Benítez tiró de nuevo al palo, Geijo no acertó a remachar tras liarse en el área pequeña y mientras los jugadores salmantinos eran incapaces de retener el balón o, al menos, frenar al rival.

Eran, sin lugar a dudas, los peores minutos y en los que peor lo pasaba desde que empezó el campeonato. Auténtico agobio, más bien un suplicio, del que no se libró hasta que finalizó el primer tiempo porque el Granada siguió sumando ocasiones clarísimas, tanto a balón parado como en jugadas combinadas. Que el Salamanca se marchara con 1-1 a vestuarios sólo se puede calificar de obra divina.

Como era difícil que las cosas pudieran ir peor, la Unión volvió de vestuarios con la idea de partir de cero, de crecer poco a poco a través de la posesión y bajo esa premisa al menos respiró con mayor tranquilidad. Cano movió el banquillo y dio entrada a Marcos Márquez que el primer balón que tocó lo centró con suavidad buscando a Juanjo que sólo entrando desde el punto de penalti, no pudo rematar.

El partido se abrió y a falta de diez minutos Moratón vio la segunda amarilla dejando un partido más al equipo en inferioridad. El riesgo era demasiado porque el Granada volvió a hacerse con el dominio del esférico, siguió atacando y atacando hasta que lo que se había resistido hasta entonces, llegó en el 90. Geijó, situado entre Yuste y Sito Castro, cazó de cabeza un envío lateral al área y firmó el segundo tanto e hizo del fútbol algo terrenal en el que, normalmente, el que más los busca o más méritos hace, al final se lleva el gato al agua.