Los litigios por despidos se han duplicado en los últimos cuatro años

El rostro más amargo de la crisis, la pérdida de empleos, tiene un fiel reflejo en los juzgados. Las dos salas de lo Social de Salamanca absorben por este motivo una abultada carga de trabajo recibiendo cada vez más numerosas demandas de trabajadores que han sido despedidos y pleitean contra su exempresa.
J. R.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, que todavía no ha comunicado el balance del último trimestre de 2010, entre los meses de enero y septiembre del año pasado, los Juzgados de lo Social tramitaron 559 rescisiones involuntarias de empleo. Es el valor más alto en este mismo periodo desde que estallara la actual crisis económica y laboral. En los últimos cuatro años, las causas por despido se han duplicado, un 118,35%. En los tres primeros trimestres de 2007 los expedientes fueron 256.

Eliminando días no hábiles, fines de semanas y festivos, las salas de lo Social se enfrentan a una media de tres despidos litigosos diarios. Una intensa tarea que, unida al reto de la reforma laboral que, previsiblemente, incrementará los procedimientos, no solo ceses de empleo, que llegarán a los juzgados, ha redoblado en los últimos meses la solicitud de la judicatura de un tercer Juzgado de lo Social en la provincia.
¿Qué debe hacer un trabajador ante un despido con el que se encuentra disconforme? La asesoría laboral gratuita Serafín Holgado del Partido Comunista en Salamanca, www.asesoriaserafinholgado.es, recomienda reclamar a la empresa copia de la carta de despido y, en caso de que la compañía inste al empleado a firmarla, consignar junto a la rúbrica la frase ‘no conforme’ y la fecha. Además, aconseja a no suscribir nunca el finiquito antes de comprobar si el despido y la liquidación son legales. Comienza ahí una batalla laboral en la que lo mejor es buscar asesoramiento legal “de formar urgente?”. ¿Por qué esta premura? Porque los trabajadores que deseen acudir a la vía judicial por la extinción o modificación de las condiciones de un contrato laboral tienen un plazo de veinte días hábiles para formalizar la correspondiente demanda en el juzgado.

A este requisito se añade uno más de carácter obligatorio para que el proceso arranque: la papeleta o demanda de conciliación, que se registrará ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación. Un documento que, en el caso de peticiones a organismos públicos, se sustituye por una reclamación administrativa previa.

En este escrito deben constar los datos de la empresa denunciada, del trabajador que litiga y los motivos por los que protesta. El Servicio de Mediación se encargará entonces de convocar un encuentro para que ambas partes puedan llegar a un acuerdo que evite recurrir al itinerario judicial. Para celebrarse el acto de conciliación es preciso la asistencia tanto de empresa como trabajador, ya que si así no sucediera estaría abierta la puerta a la demanda ante el juzgado.

Este mismo final se produciría en caso de que ambas partes no lleguen a un acuerdo. Una vez constatado el fracaso en la conciliación, llega la demanda judicial.

Ahora bien, los juzgados de lo Social no solo están teniendo que hacer frente al aluvión de despidos disconformes, en los últimos cuatro años, a falta de conocerse el balance del último trimestre de 2010, se contabilizan 2.182 expedientes en Salamanca, sino que también están recibiendo numerosas reclamaciones de cantidades de trabajadores a sus patronos. Entre enero y septiembre del pasado año, se presentaron 844 demandas, con una media diaria, excluyendo jornadas no hábiles, de cuatro expedientes. El incremento con respecto al periodo precrisis, en 2007, es del 36,12% en la provincia salmantina frente al 118,35% en los despidos.