Los libreros se defienden: ¿invertir en educación o en móviles de última generación?

Varios profesionales de este sector en Salamanca se quejan de ser acusados del ‘elevado’ precio de los libros de texto: “Los padres protestan… pero ven normal que su hijo tenga un teléfono que cueste un dineral”.

Finales de agosto y principios de septiembre es una época marcada por un importante desembolso en material escolar para las familias. Son habituales las críticas del excesivo coste que pueden tener los libros de texto aunque muchas veces incluyen en estos presupuestos la mochila de ruedas preferida por los niños, el chándal deportivo de marca para educación física o el instrumento que el chaval quiere aprender a tocar este año. 

 

“Las campañas de la vuelta al cole, actualmente, son un invento de las grandes superficies comerciales”, asegura de manera informal un dependiente de librería. Sorprende que desde hace ya bastantes años desde el final en junio del curso en primaria suelen reservar los libros del año próximo para evitar largas esperas o quedarse sin los ejemplares buscados. 

 

De esta manera no hay ‘stock’ de libros sobrantes. Es raro encontrar grandes multitudes a principios de septiembre en las librerías de barrio y no hay “un día D en la venta de libros como sucedía hace una década”, recuerda el librero. Nada de desembarcos, nada de abordajes.

 

Es llamativo como en la ciudad de Salamanca hay un aumento de los centros escolares concertados, 5 abiertos el año pasado, que tienen sus propios bancos de libros  que incluyen en la matrícula de sus alumnos. “Son consideradas como organizaciones sin ánimo de lucro que no tienen que pagar unos impuestos por el establecimiento de un local”, apunta el dependiente, como la principal competencia a la que se enfrentan los locales tradicionales

 

Tampoco lo tienen fácil para competir con las grandes superficies comerciales que venden los libros a precio de coste. Desde la librería consultada comentan como muchos de los colegios privados pertenecientes a una orden religiosa tienen acuerdos de compra con las principales empresas del sector editorial, un ejemplo de ello es la relación entre Vincen Vives y los Maristas o que Santillana es de las pocas ‘no casadas con nadie’.

 

 

¿INVERTIR EN EDUCACIÓN?

 

En la veterana librería Cervantes hay cierto escepticismo acerca de las preguntas de la prensa por el coste de los libros en cada temporada del nuevo curso mientras se observa una pequeña espera de adultos que recogen los pedidos encargados con anterioridad el mes anterior. Cedonio, dependiente con nombre que recuerda a personaje de novelas del ‘Manco de Lepanto’, explica algo contrariado mientras se recoloca unas pequeñas gafas circulares con montura dorada: “Parece que la prensa arremete siempre con los excesivos costes que tienen los libros y los padres se quejan al leerlo. Esos mismos padres que ven normal que su hijo de diez años tenga un teléfono móvil que cueste un dineral. Los libros de texto suponen invertir en la educación de los hijos”. 

 

Lejos quedan las grandes aglomeraciones de padres que esperaban cada septiembre encontrar el material de sus hijos como un reloj, el sonido del revuelo de bolígrafos sobre cuadernos apuntando pedidos o los libreros moviéndose frenéticamente de aquí para allá, comprobando si queda algún ejemplar escondido en lo más recóndito de la trastienda.

 

Final del verano. Período favorito de los padres y período odiado por los niños,  el inicio para respirar más relajados de unos que coincide con el final de lo ‘bueno’ para otros.  Aunque la niñez sea esa etapa a la que siempre queramos regresar es dudoso que pensemos en revivir, una y otra vez, justo ese momento de terminar con las apacibles vacaciones. El ritual de las largas esperas buscando libros de texto ha llegado a convertirse en una rara especie en extinción.

 

 

¿CUÁNTO SE GASTAN LOS PADRES CADA AÑO?

 

En la librería céntrica, Victor Jara, comparten este mismo diagnóstico de cómo las pérdidas se producen por estos establecimientos en los colegios concertados realizando una competencia desleal contra la cuál clama el gremio de libreros de la capital charra. El gasto medio en infantil no suele superar los 120 euros por todo el material de libros de texto durante un año aunque asciende ligeramente a cifras que oscilan, dependiendo de cada centro de estudios,  entre los 180 y los 240 euros.

 

Cada 4 o 5 años las compañías editoriales fijan una variación de los contenidos en una nueva edición siempre y cuando se ajusten al temario propuestos en los centros públicos por la Junta de Castilla y León, competencias exclusivas a cada comunidad. En los últimos años se ha propuesto desde Educación un cambio en el temario del programa escolar sin variar los libros de texto. En Victor Jara recuerdan que siempre han existido la venta de libros de segunda mano o los préstamos entre las familias con menos recursos, por lo cuál, es difícil conocer el impacto que puedan tener en las ventas. “Es una práctica muy común y todos lo hemos hecho alguna vez” explica Víctor.