Los jueces dictaron diez veces más órdenes de protección el año pasado que en 2011

El aumento de órdenes de protección es una barrera de seguridad en la violencia de género.

En 2013 se alcanzó en la provincia el número de 58 por las seis de tres años atrás, mientras las denuncias se elevan por encima de 300. Solo doce fueron denegadas a lo largo de todo el ejercicio.

El número de órdenes de protección solicitadas en casos de violencia de género ha aumentado de manera notable en los últimos años, justo al tiempo que se han reducido las denuncias, pero también superando las reticencias de las afectadas. Cuando la tendencia es, por ejemplo, de un creciente número de casos en los que las víctimas piden desistir de la denuncia, el número de quienes llegan a pedir orden de protección sí aumenta, lo que convierte esta medida en una de las mayores garantías actuales para frenar la violencia de género.

 

Según los datos de una respuesta parlamentaria publicada por el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados, el 2013 se soliciaron un total de 58 órdenes de protección para víctimas de violencia de género. La cifra es diez veces la de 2011, cuando solo se tramitaron seis; y también supera la de 2012, cuando fueron 42. Esto supone que uno de cada cinco casos necesitó de este tipo de medidas en la provincia.

 

Su aumento contradice la tendencia observada en los últimos años en los que muchas víctimas han optado por retirar las denuncias que ponen por miedo a represalias o por condicionamiento social. De hecho, el miedo está todavía muy presente e impide a las propias afectadas denunciar sus situaciones, ya que de los 313 casos registrados en la provincia el año pasado solo 28 fueron presentadas directamente por la víctima, sin intervención policial o judicial; además, 42 de esas más de 300 acabaron en renuncias a seguir adelante con el proceso.

 

Además, el número de denuncias presentadas por violencia de género también se ha reducido. En 2012 se contabilizaron en la provincia 419 y, como en el resto de España, la tendencia es a la baja. Sin embargo, el número de órdenes de protección es creciente porque en ellas no solo intervienen la víctima o los agentes que denuncian, sino que las pueden decretar los jueces, solicitarlas las familias o las asociaciones de atención que, muchas veces, están al tanto y son las primeras en conocer estas situaciones.

 

LA ORDEN DE PROTECCIÓN

 

La orden de protección es un instrumento legal diseñado para proteger a las víctimas de la violencia domésticay de género frente a todo tipo de agresiones. Para ello, la orden de protección concentra en un único e inmediato auto judicial  la adopción de medidas de protección y seguridad de naturaleza penal y civil, y activa al mismo tiempo los mecanismos de asistencia y protección social establecidos a favor de la víctima por el Estado, las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales.

 

Esta orden se dicta en los casos en que, existiendo indicios fundados de la comisión de un delito o falta contra la vida, integridad física o moral, libertad sexual, libertad o seguridad de una mujer por parte de un hombre que sea o haya sido su cónyuge o que esté o haya estado ligado a ella, aun sin convivencia, resulta una situación objetiva de riesgo para la víctima que requiere la adopción de alguna medida de protección. Estas órdenes las pueden pedir no solo las afectadas, sino sus familiares, los jueces, el Ministerio Fiscal o los órganos que tengan conocimiento de una situación de este tipo.