Los intocables de... y sus terrazas

Un final de temporada de terrazas que no fue...

La invasión de las terrazas ha sido tremenda este verano, con una sensación de agobio por encima de las cifras de licencias. A las que siempre ha habido en los sitios y locales habituales, se han sumado otras muchas en los rincones más insospechados: casi toda porción de acera, plaza o esquina se ha aprovechado para poner sillas y mesas. Así que muchos estaban deseando que se acabara la temporada, pero no contaban con la extraña prórroga de la que este humilde Rumorista ha tenido noticia... con la colaboración de nuestros lectores, que el mismo sábado avisaban de que algo raro estaba pasando.

 

El día 1 de octubre terminaba el período amparado por las licencias de medio año. Unos 220 establecimientos tenían que guardar el mobiliario de exterior hasta el año que viene... ¿o no? En pleno fin de semana y con el verano adentrándose en fechas de otoño disponer de un par de días de prórroga terracera era el anhelo de un sector que, en este Ayuntamiento, ve casi siempre sus deseos convertidos en órdenes. Y esas órdenes se produjeron.

 

Llegada de las altas esferas, la bula municipal cayó como un maná sobre establecimientos y terrazas que en vez de recoger los bártulos pudieron disfrutar de permiso extra para dispensar cañas y tapas. Todo con discrección y sin dejar rastro alguno en forma de decreto o anuncio. Eso sí, el oficioso cambio de planes pilló desprevenido a quien tiene la obligación de hacer cumplir las ordenanzas, que tuvo que comerse la orden y mandar retirada al batallón que tenía dispuesto para, sin que sirva de precedente, hacer lo que le tocaba. Un capítulo de duelos y quebrantos que trasegar en silencio.

 

La lección le quedará, como a otros muchos, grabada a fuego: con los amigos del jefe no se juega. Los hosteleros tienen línea directa con el Ayuntamiento y son el verso más importante de los nuevos principios del movimiento: donde dijera patria, familia y religión añadan ustedes cañas y pinchos. Los intocables de... y sus terrazas mandan mucho. Más que la autoridad.

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