Los impagos de Fomento asfixian la economía de Insa, con 400 empleados

Protesta. Los trabajadores cortan con cuatro camiones la Gran Vía, a la altura de la Subdelegación del Gobierno, para exigir una solución.
J. romero
Gran Vía. Altura de la Subdelegación del Gobierno. Doce de la mañana. Trabajadores del Grupo Insa cortan la circulación durante una hora para protestar por la situación que atraviesa la quinta empresa con una mayor facturación anual en Salamanca, con 91,7 millones de euros en el año 2009. La presión financiera y el volumen de los impagos, en su mayor parte con la Administración central como deudora, han colocado a la compañía en un punto crítico y, si nada lo remedia, irreversible. “Va a provocar el cierre de una empresa que tiene trabajo y que significa el sustento de 400 familias y un número importante de puestos de trabajo indirectos”, advierte Juan Carlos Zaballos, portavoz de la unión de comités de empresa de Insa.

Cuatro vehículos de la compañía se apostaron ante la Subdelegación del Gobierno para gritar ¡basta! “Insa no ha entrado todavía en concurso de acreedores. Es lo que, precisamente, queremos evitar”, explica Zaballos para justificar el comienzo de las movilizaciones, que ocasionaron un importante embotellamiento de tráfico en el centro de la ciudad. “No queremos que se cierren empresas que generan empleo y trabajo”. Ahora bien, la crisis no ha sorprendido de un día para otro a la constructora. Los problemas económicos de Insa surgen, en realidad, hace ya año y medio, cuando la empresa comunicó al comité que “estaba siendo muy azotada por los impagos y la presión de las entidades bancarias”. Menos ingresos, mayores dificultades de acceso al crédito y reducidas facilidades para devolver los préstamos. Un cóctel peligroso que ha empeorado las cuentas de Insa. El Ministerio de Fomento aparece como uno de los principales deudores de la constructora, con trabajos efectuados en las obras de la Autovía de la Ruta de la Plata. En el último año y medio, la asfixia económica que sufre el Grupo por los impagos de la Administración central y el rigor de las obligaciones financieras han provocado un recorte de la plantilla, de 520 a 400 miembros, tras optar la empresa por no renovar los contratos temporales.

El presidente de la Confederación de Organizaciones de Empresarios Salmantinos, Juan Antonio Martín Mesonero, reclamaba el pasado viernes en la asamblea general de Confaes una reforma de la Ley de Morosidad. “¿Cómo vamos a exigir entre empresas plazos de cobro determinados si no se paga a quienes trabajan para la Administración. Ese sí que sería un verdadero Plan E que permitiría sobrevivir a muchas empresas”. Un claro ejemplo de esta problemática sería Insa.

La mala situación económica de la empresa sobrevuela ya a los empleados fijos. En la actualidad, Insa realiza obras del AVE en Palencia y Zamora y la circunvalación de Valladolid. “Somos una empresa que tiene trabajo”, insiste Zaballos para avalar la viabilidad futura de una de las principales sociedades salmantinas. La plantilla se plantea realizar otra protesta, esta vez en Valladolid en la Delegación del Gobierno.