Los hosteleros salmantinos esperan una ocupación superior al 50 por ciento en el puente de Todos los Santos

El secretario de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca, Silverio Vicente, confía en que los visitantes lleguen a la ciudad a pesar del mal tiempo

Las hoteles de Salamanca están listos para recibir a sus nuevos huéspedes durante el puente de los Santos. La coincidencia de la fiesta en jueves hace que las fechas de este año sean mucho más propicias para el turismo que las de 2011, año en que el 1 de noviembre coincidió en martes, dejando de lado el fin de semana.

Silverio Sánchez, secretario de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Salamanca, ha indicado que los hosteleros esperan una ocupación por encima del cincuenta por ciento, si bien estiman que será menor que la del Puente del Pilar. Y todo ello pese al mal tiempo que se prevé, al que confían ganar la partida con “los buenos precios que se están ofreciendo en los hoteles de la ciudad”.

Además de la climatología, el puente de los Santos tiene otras peculiaridades, como su carácter familiar, que lo aleja de otras “fiestas tipo”. Muchos salmantinos aprovechan los Santos para visitar sus pueblos o los de sus familias, pero también son muchos los que habitualmente viven fuera y aprovechan esta festividad para desplazarse a la capital charra.

Silverio ha manifestado su preocupación por el estado del sector, que ha experimentado un empeoramiento durante todo el año respecto a 2011, con índices de ocupación más bajos pese a la reducción de precios. Sin embargo, no tira la toalla, y sentencia que “hay que lidiar con esta situación y seguir intentando que salamanca sea una referencia para el turismo”. También se muestra optimista, dentro de su resignación, sobre el futuro de la hostelería en Salamanca, porque “de producirse algún cambio, tiene que ser a mejor. Ir a peor es casi imposible”, vaticina Silverio Sánchez.

Este puente de los Santos se presenta, junto al próximo de la Constitución, como un oasis dentro de la travesía por el desierto que le espera al sector del turismo y la hostelería en Salamanca hasta Semana Santa, y los hoteles intentarán aprovecharlo.