Los hijos de madres obesas alimentados con leche materna tienen menos peso que los que toman leche artificial

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La leche materna parece tener la capacidad de recuperar al bebé que ha sufrido las alteraciones metabólicas maternas intraútero.

Los bebés de madres obesas alimentados con leche materna mantienen un peso más bajo, durante los primeros seis meses de vida, que los niños que recibieron alimentación artificial e incluso respecto a aquellos nacidos de mujeres normales que también fueron alimentados al pecho materno, según un estudio internacional coordinado por la profesora del departamento de Pediatría de la Universidad de Granada, Cristina Campoy.

 

La muestra se ha dividido según el tipo de alimentación que recibieron los bebés a los 3 meses de edad: lactancia materna exclusiva, fórmula láctea infantil o alimentación mixta. Para elaborar el estudio, los científicos analizaron el crecimiento de los bebés nacidos de 175 mujeres (obesas y con peso normal) durante los primeros dos años de edad, participantes en el proyecto PREOBE. El análisis evolutivo de los niños se realizó a los 3, 6, 12, 18 y 24 meses de edad, siguiendo los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Así, los resultados sugieren un mecanismo protector de la leche materna frente al potencial efecto negativo de la obesidad materna durante la gestación sobre el crecimiento y desarrollo fetal. La leche materna parece tener la capacidad de recuperar al bebé que ha sufrido las alteraciones metabólicas maternas intraútero.

 

Además, se ha evidenciado la evolución de la circunferencia media del brazo, marcador de la composición corporal, en los lactantes alimentados con leche materna de madres obesas que mostró un perfil más bajo durante los primeros seis meses de vida, respecto al de los niños amamantados nacidos de mujeres normales.

 

Por tanto, los resultados obtenidos muestran que la lactancia materna podría modular el efecto negativo de la obesidad materna durante la gestación y ayudar al bebé a retomar una curva de peso más adecuada a partir de los 6 meses de vida, demostrando un papel protector y preventivo del desarrollo de obesidad en los hijos durante la niñez y la vida adulta. Estos resultados no se mantuvieron a los 24 meses de edad, corroborando la mejora y el cambio de carril en la curva de peso de los hijos de madres obesas alimentados al pecho.

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