Los gastrobares del Mercado Central dan sus primeros pasos a partir de enero

Uno de los bares abiertos en el Mercado Central actualmente.

La asociación de empresarios afrontará tras la campaña de Navidad la elaboración del proyecto y, después, los primeros trámites. Hace falta cambiar el reglamento para compatibilizar los puestos y la hostelería.

La asociación de empresarios del Mercado Central, que se encarga de la gestión del edificio, tiene previsto dar en enero los primeros pasos del proyecto para introducir los gastrobares como parte de la oferta del histórico edificio de abastos. Un inicio que permitiría abrir los primeros en el plazo de un año siempre y cuando el Ayuntamiento agilice los trámites, ya que es preciso un cambio de normativa para el que hay apoyo de toda la corporación.

 

La idea es dedicar una de sus plantas a la instalación de gastrobares, una de las últimas tendencias en restauración y que abriría este histórico edificio a la hostelería, una de las opciones que se han barajado muchas veces para asegurar su futuro. En principio, el proyecto es dedicar quince de los puestos vacíos a la instalación de estos nuevos negocios para los que, según la asociación, ya hay demanda.

 

Estarían ubicados en la planta baja, que es la que más puestos vacíos tiene (unos 20), y convivirían con los tradicionales puestos de minoristas de esa planta y los que hay en la superior; todos disfrutan de la puesta el día del edificio sufragada por los empresarios. Algunos de los interesados podrían ocupar más de un puesto, aunque no se cambiara la distribución de los mismos: no se va a mover a ningún comerciante de su sitio.

 

Además, se pretende impulsar la actividad comercial con la realización de diferentes acciones, como “show cooking”, cursos gastronómicos con cocineros salmantinos, promociones de productos de la tierra o actividades didácticas para escolares. "Lo que queremos es complementar la oferta del Mercado", aseguró en su día el gerente Víctor Chimpén, que deja muy claro que en ningún momento se va a mover de su sitio a ninguno de los actuales comerciantes.

 

 

CAMBIO DE REGLAMENTO

 

Sin embargo, es necesario completar un proceso. Primero la asociación debe solicitar formalmente el cambio de ordenanza, aunque el Ayuntamiento parece dispuesto a permitirlo siempre y cuando cumplan la normativa vigente; el mercado ya ha tenido bares en su interior como parte de las actividades comerciales que acoge, aunque se contemplaban como excepción, por lo que es necesario un cambio de ordenanza para introducir nuevos usos en el reglamento de equipamientos junto a los ya permitidos.

 

En este sentido, cuentan con el apoyo de la corporación. El PSOE ha sido el partido que más ha insistido en la necesidad de dar un impulso al Mercado Central, iniciativa que el equipo de Gobierno del PP nunca ha afrontado de manera decidida, hasta el punto de que la última reforma la han pagado los comerciantes a pesar de ser un edificio de propiedad municipal. En 2011 Mañueco anunció un plan de dinamización que nunca se hizo, y que ha repetido en el programa de 2015. El grupo socialista ha pedido más actuación y menos declaraciones. Consideran necesario no sólo un impulso, sino profundizar en las mejoras.

 

 

UN MODELO EN AUGE

 

No es la primera vez que la asociación busca alternativas para mejorar el atractivo de sus puestos y la afluencia de público. La ubicación del Mercado, a un paso de la Plaza Mayor, y su imagen de tradición y calidad de los productos puede tener un tirón importante. De hecho, esta es la fórmula en la que se asientan propuestas muy conocidas como la del Mercado de San Miguel en Madrid y otros mercados de abastos y edificios históricos convertidos al turismo gastronómico, caso de la antigua estación de tren de Valladolid (junto a la nueva del AVE) o mercados de Sevilla o Santander.

 

El de los mercados gastronómicos es un modelo en auge, aunque lo que pretende el Mercado Central es la convivencia de los establecimientos tradicionales con una oferta de hostelería vinculada a la gastronomía de producto, que es la especialidad tradicional del mercado. En otros conviven los comerciantes tradicionales con otros sectores, caso del mercado de La Brecha en San Sebastián. Y en los más conocidos, caso del Mercado de San Miguel de Madrid, se ha transformado el espacio para dar lugar a un modelo de negocio nuevo en el que es posible comprar, que te preparen lo que compras o, simplemente, tomarse una caña.