Los ganaderos, satisfechos con la medida que permite dejar los animales muertos en el campo

El sector prevé un ahorro importante de dinero, más de un millón de euros entre los ganaderos de la región

Los ganaderos han acogido con satisfacción la medida ya conocida y adoptada por el Gobierno hace varios días, relativa a la posibilidad para el ganadero de poder dejar los animales muertos en el campo para alimento de las aves carroñeras. Este Real Decreto fue aprobado por el Gobierno el pasado viernes 11 de noviembre y la gran mayoría de los profesionales está al tanto de esta nueva normativa pero desconocen, en muchos casos, los requisitos que hay que cumplir.

“No hay duda de que se trata de una medida importante para los ganaderos porque además de ahorrarse un gasto, en muchas ocasiones, el servicio de recogida no funcionaba todo lo bien que se desearía y a veces tardaba dos o tres días en aparecer por la explotación por una clara falta de medios”, señala el presidente provincial de Asaja y de la Cámara Agraria, Vicente de la Peña.

La medida de la recogida de cadáveres fue instaurada por el Gobierno como consecuencia de la aparición de los casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EBB) o comúnmente, mal de las ‘vacas locas’ entre los años 1996 y 2000, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria de la población. Esta medida provocó un efecto negativo entre las aves carroñeras puestos que éstas perdieron gran parte de su fuente de alimentación, por lo que debían buscar una nueva que no era otra que atacar a los animales vivos, causando muchas bajas en explotaciones en ganado ovino, bovino y porcino.

Las medidas sanitarias de la recogida, en entredicho
Además, también han surgido voces críticas que señalan hacia las medidas de seguridad en la recogida de cadáveres. “Resulta que a nosotros nos obligaban a desinfectar los camiones para transportar a los animales y otra serie de medidas y, en muchas ocasiones, los que venían a recoger los cadáveres no cumplían con los requisitos mínimos y se paseaban por las explotaciones con cabezas de ganado muertas por enfermedades y otra serie de irregularidades”, destacan algunos ganaderos a este diario.

No obstante, los ganaderos que se acojan a la medida de dejar los animales muertos en el campo, estarán obligados a cumplir una guía de buenas prácticas ganaderas y es recomendable que también una de buenas prácticas de gestión de subproductos de especies cinegéticas. No obstante, los profesionales muestran sus dudas sobre la "rentabilidad" de cumplir estos requisitos en proporción al beneficio que se plantea.