Los ganaderos inician 2011 con una subida del pienso de 18 euros

El ya pasado año 2010 terminó dejando en el horizonte una mayor desilusión para los ganaderos de la provincia, cuya situación es crítica ante una nueva subida del precio del pienso.
Chema Díez

Así, en el nuevo ejercicio que ayer dio comienzo, 2011, los profesionales encaran la mayor subida del precio del pienso en los últimos diez años, tomando como referencia el mes de diciembre, con un incremento en enero de entre 12 y 18 euros por tonelada, imposibilitando la alimentación animal.

Las cifras no engañan, y el valor del pienso igualará o superará los guarismos del ejercicio 2007, cuando en el mes de diciembre, el precio del producto para cebar terneros ascendía a 0,27 euros por kilogramo, igual que el utilizado para la alimentación de ganado porcino. Por ello, y ante la nueva subida de principios del año 2011, el valor del pienso puede superar esta barrera o, como mínimo, igualarla.

Lejos quedan los años donde el precio del pienso se mantenía en unos niveles aceptables, debido al bajo precio de los cereales, como por ejemplo el ejercicio 2008, año donde el valor del pienso tuvo un nivel más bajo, con 0,18 euros por kilogramo para cebar terneros, y 0,19 euros en 2005 para la alimentación de los cerdos.

Así, su precio ha oscilado en la última década entre los 0,18 y los 0,27 euros en el caso del ganado vacuno, y entre 0,19 y 0,27 euros en el ganado porcino, todo ello dependiendo del valor de los cereales en cada época analizada.

La crisis, en el fondo
Además, esta situación se enmarca dentro de la época actual de crisis por la que atraviesa la economía actual con unas previsiones poco halagüeñas de cara a un futuro a medio plazo. Tanto es así que la carne no vale dinero, siendo el principal problema para los ganaderos ante la situación que les ha tocado vivir debido al elevado coste de la alimentación animal. Este hecho provoca que los cebaderos se vacíen ya que los animales de vida tienen una mejor salida en el mercado y se cobran antes que el resto. El censo de ganado vacuno ha disminuido de manera notable, por lo que, pese a todo, el valor de la carne, sin estar en niveles aceptables, por lo menos no ha caído de una manera estrepitosa.

En cuanto al sector porcino, la situación no es muy distinta, porque debido a la escasez de animales, el precio se mantiene estable y el stock almacenado de otros años ha salido al mercado con el objeto de aligerar los almacenes de los fabricantes, pero con perspectivas similares a las de 2010 para el ganadero.

Por tanto, y con esta nueva piedra en el camino, los ganaderos no respiran tranquilos porque las multinacionales hacen el agosto a costa de los profesionales que se quedan rezagados ante la escasa movilidad de un mercado que demanda a gritos una inyección económica que por el momento ni llega, ni se le espera, que es peor.