Los firmantes del manifiesto del cerdo ibérico piden que éste sea "fielmente identificable" para el consumidor

Toda esta declaración de principios viene recogida en el preámbulo de la Norma de Calidad del Cerdo Ibérico 2007
Los integrantes del Manifiesto en Defensa de la Raza Porcina Ibérica han pedido este martes que los productos derivados de los animales de esta raza autóctona "sean fielmente identificable" para el consumidor. En este sentido, insisten en que cualquier cruce debe ser identificado con "veracidad al consumidor", indicando además que, en ningún caso, pretenden "su eliminación o limitación en la producción del sector, pero no podemos admitir aquello que percibimos como fraude cuando se oculta y disimula la realidad de las cosas, con un fin ventajista y puramente comercial".

En un comunicado, los integrantes han defendido la regulación del mercado mediante la certificación veraz y fehaciente de dicha calidad, así como el amparo al consumidor en la identificación de los productos y derivados que dicha Norma diera cobertura, entiendo como único objetivo posible de una Norma de Calidad que "la protección de la producción se base precisamente en la calidad, en la que sea de referencia admitida".

Toda esta declaración de principios viene recogida en el preámbulo de la Norma de Calidad del Cerdo Ibérico 2007, indicando además que el origen de la vigente norma fue la regulación del sector, sus producciones, la identificación del ecosistema productivo y la información leal al consumidor. "Es bien distinto, y de ahí la modificación futura planteada, que al amparo de la misma se haya multiplicado de forma ficticia la producción y que hoy se conoce como jamón ibérico", han enfatizado.

A su juicio, esta situación dio lugar a "la irrupción masiva" en el mercado de cerdos, indebidamente denominados como ibéricos, y sus derivados que, en cualquier caso, no cumplen con ninguna de las premisas que el consumidor tiene de la denominación natural de 'Ibérico', es decir, cría en extensivo y en su ecosistema natural.

Del mismo modo, insisten en que en España y hasta la entrada en vigor de la actual norma, se producían de media unos 450.000-500.000 cerdos ibéricos de bellota, que viene a ser la capacidad productiva de las dehesas que se destinan a este tipo de aprovechamiento ganadero. Desde el año 2004 esta cantidad se incrementó hasta 1.200.000 cerdos ibéricos de bellota, debido a la falta de control por lo que muchos de estos animales no lo son, disminuyendo hasta los 630.000 animales en el año 2010.

Por todo ello, destacan que Extremadura y Andalucía acaparan el 96 por ciento de la producción de cerdos ibéricos de bellota, "mientras que la zona sur de Salamanca produce el ciento por ciento restante", a la par que han aclarado que son las características climáticas y naturales de las dehesas --las temperaturas, heladas, lluvias o sequías y el sol-- las que condicionan la posibilidad o no de la existencia de la montanera, época de año desde octubre a marzo, durante la cual las dehesas van poco a poco liberando el preciado fruto de sus encinas y alcornoques.

OTRA PRODUCCIÓN

Otra producción es el cebo de cerdos ibéricos, la cual aumentó desde 1.250.000 animales en el año 2004, hasta los 5.500.000 animales en el 2006-2007, siendo la práctica totalidad de los cerdos producidos cruzados al 50 por ciento con la raza americana 'Duroc-Jersey', madre ibérica y padre Duroc-J. Actualmente se ronda una producción en torno a los 2.700.000 animales, principalmente en las comunidades de Castilla-León, Extremadura y Andalucía, a las que se han sumado últimamente otras zonas como Murcia, Valencia, Cataluña o Aragón.

En este sentido, defienden que el cerdo ibérico es una raza determinada genéticamente y amparada por el Libro Genealógico de la misma, perfectamente definida y seleccionada desde hace siglos por su rusticidad y adaptación a su entorno natural original, la dehesa.

Del mismo modo, aseguran que no pretende el ibérico usurpar el nombre a ningún tipo de producción genética mediante el cruzamiento con otras razas precoces, por lo que ha de quedar claro y patente que el nombre 'ibérico' pertenece única y exclusivamente a la raza reconocida oficialmente por el Gobierno de España y por la propia Unión Europea, y que ha sido una normativa condescendiente la que ha permitido su uso a quienes no les corresponde, "sumiendo al sector en una opacidad evidente".