“Los diputados no elegimos cuanto cobrar”

El Diputado socialista se pronuncia sobre la querella presentada por “Democracia Real ya”, que le acusa de apropiación indebida y malversación de caudales públicos. Afirma que respeta la decisión del Tribunal Supremo, pero que si se pronuncia al respecto es por la petición realizada por IU

Muñoz asegura que “respeto la decisión del Tribunal Supremo de iniciar, archiva o no, la querella presentada por “Democracia Real ya” sobre su persona y otros diputados”, de estos últimos no va a hablar  “porque es un asunto personal y sólo me pronunciaré de lo que me compete”.

 

Según sus palabras, desde el punto  de vista jurídico es materialmente imposible que se admita a trámite por dos razones, por tanto, no ve que prospere la querella:

  • No se me puede acusar de apropiación indebida porque como señala el artículo 252 “no recibo dinero en depósito”
  • Ni de malversación de caudal o efecto público” porque no recibe dinero público.

Dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos estudiará las acciones que tenga que ejercer.

 

Cree que esto es un asunto de contenido político “sin perjuicio por el trámite judicial, puede deberse a la desafección de los ciudadanos por la clase política, que es normal. Pero los diputados no negocian sus condiciones económicas sino que las fija el parlamento. Y ha sido así independientemente de quien haya tenido que tomar esas decisiones”.

 

Pedro J Muñoz viven en Cebreros “y lo sabe todo el mundo. Fui alcalde de mi pueblo de 1987 a 1993, fecha en la que dimitió después de un referéndum y para no faltar a su palabra. En un principio tenía un sueldo de 60.000 pesetas sin SS, y luego me di de alta en la SS aumentando algo la cuantía. He sido diputado provincial y ahora soy diputado nacional. Vivo en Cebreros y mis hijos estudian en Cebreros”.

 

Aceptará lo que la mesa del Congreso decida sobre su asignación, “incluso si no existe retribución económica”, pero mucha gente no podría dedicarse a la política si no tuviera esa asignación, y sólo podrían dedicarse los que tuvieran dinero. Señaló asimismo que no hay posibilidad de renunciar a esa asignación “porque no somos asalariados sino cotitulares de un poder del estado”.

 

En cuanto a los bienes recogidos en su declaración (los cuales son públicos y aparecen en los documentos adjuntos o pinchando en el siguiente enlace) asegura de los inmuebles de los que es propietario:

  • “El primero de ellos lo compré en 1994, y poseo el 50% del mismo junto con mi hermano. Ha estado siempre alquilado y ni siquiera como vivienda, por tanto, no tengo disposición de él”.
  • “El segundo era de mis padres y se compró en el año 1987 (año en el que fue elegido alcalde de Cebreros). En la actualidad mi madre tiene el 50%, y mi hermano y yo el 25% cada uno. Y es para uso y disfrute de ella”.

Además, señaló que “maldito el día en el que falleció mi padre, 17 de enero de 2003, por una negligencia médica. Pero da la casualidad que el procurador que lleva la querella de “Democracia Real ya, es el mismo que defiende a la Clínica de la Concepción, que es donde murió su padre”.  Y le gusta que cuando hablen de él “hablen con propiedad”.

 

Pregunta sobre Carromero

 

Ante la petición del partido socialista en el congreso de pedir a la comisión de la iniciativa parlamentaria sobre el asunto de Carromero señaló que “se ha pedido la comparecencia del responsable de instituciones penitenciarias para que explique el trámite que se está siguiendo para conceder el tercer grado al diputado por Madrid, y la fórmula que se aplicó que recibiera visitas al día siguiente de su ingreso en prisión”.

 

Eso no significa, declaró Muñoz, que no queramos que “Carromero pase su condena en un centro penitenciario español, de lo cual no alegramos muchísimo porque son garantistas y porque tenemos un buen sistema penitenciario”. “Lo que nos preocupa es el trato igualitario que deben recibir todos los presos y la situación que se plantea ante otros presos que cumplen condena en otros países, a los que se ha pedido su traslado a España, y pueden dejar de aplicarlo. Por es, llamamos a la prudencia”.

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