Los cinco acusados de secuestrar y torturar a un menor chino aceptan hasta 13,5 años de cárcel

Los cinco ciudadanos chinos que se enfrentaban a penas de hasta 24 años de cárcel por secuestrar a un compatriota de 17 años al que retuvieron durante cuatro días en una vivienda de Alcalá de Guadaíra, tiempo durante el que lo torturaron y lo llegaron a amenazar con cortarle los dedos de la mano y con matarlo si su padre no pagaba un rescate de un millón de euros, han aceptado finalmente una condena de hasta 13 años y medio de prisión.
SEVILLA, 20 (EUROPA PRESS)



En este sentido, fuentes del caso han informado a Europa Press de que el juicio, previsto para este jueves en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla, no se ha celebrado finalmente después de que los acusados hayan reconocido los hechos, tras lo que la Fiscalía y la acusación particular han decidido rebajar su petición inicial de pena.

Así, los cinco acusados han aceptado diez años de cárcel por un delito de secuestro; dos años por un delito de trato degradante y vejatorio; seis meses por hurto y el pago de una multa de 540 euros por un delito de usurpación, así como 360 euros por una falta de lesiones y una indemnización de 20.000 euros por el "daño moral" causado, mientras que la fiscal ha retirado la acusación por el delito de pertenencia a organización criminal.

De igual modo, uno de los acusados ha aceptado un año más de prisión por un delito de atentado y el pago de 720 euros por dos faltas de lesiones, han señalado las fuentes. Inicialmente, la Fiscalía solicitaba para los cinco imputados 22 años de prisión por sendos delitos de secuestro, amenazas, pertenencia a organización criminal, usurpación y robo con violencia.

LOS ACUSADOS PIDEN PERDÓN

Los cinco acusados, que se encuentran en prisión, han tomado la palabra para, por medio de un traductor, pedirle perdón a la familia del menor por el "sufrimiento" padecido a consecuencia de estos hechos y decir que "no lo volverán a repetir".

En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, la Fiscalía relata que los hechos tuvieron lugar entre finales de 2011 y enero de 2012, cuando X.W., "con la finalidad de obtener dinero ilícitamente, vino concibiendo la idea de secuestrar" a un compatriota, por lo que tras realizar vigilancias por la zona del Polígono Aeropuerto eligió finalmente a un menor de 17 años, hijo de un próspero empresario chino.

Para ello, "se concertó" con el resto de acusados --S.C., L.H., Z.C., y Q.X.-- para llevar a cabo el secuestro, que se ejecutó el día 21 de enero de 2012 sobre las 20,30 horas, cuando abordaron al menor y, "tras encañonarle con una pistola simulada", lo introdujeron en un vehículo, "no sin antes decirle 'como grites o te muevas, te disparo'", colocándole un pasamontañas en la cabeza.

LE GOLPEARON CON UN MARTILLO

Seguidamente, lo llevaron a una casa localizada en Alcalá de Guadaíra, donde "le ataron los pies y le quitaron los zapatos y los calcetines", todo ello mientras "le golpeaban suavemente en los pies y fuerte contra el suelo" con una especie de martillo, "exigiéndole agresivamente que dijera la verdad sobre el patrimonio de su padre, así como que si mentía le iban a cortar una mano".

Tras subirle el pasamontañas, "le colocaron el cañón de la pistola en la boca y la cabeza, preguntándole cuánto dinero había en casa". Esa misma noche, y con uno de los teléfonos que le quitaron, llamaron a su padre "para comunicarle el secuestro, exigiéndole en principio un millón de euros de rescate", amenazándole con que "si no accedía a sus pretensiones, le irían cortando dedos de la mano a su hijo, que lo matarían y dejarían el puerto en la puerta de la nave".

Al día siguiente, los acusados "se enfadaron" con el menor "porque el padre no les cogía el teléfono", lo que motivó que "le golpearan con la pistola en la cabeza, con una botella de agua y con los puños en el estómago, estirándole la mano en ademán de cortarle los dedos", mientras que, "continuamente, le decían que si su padre no pagaba o denunciaba a la Policía, lo matarían".

EL PADRE PAGÓ 300.000 EUROS

Durante las negociaciones, el padre consiguió que finalmente el rescate se quedara en 300.000 euros, "porque no había podido reunir más dinero". Así, los acusados quedaron con el padre en que éste dejaría el dinero en un contenedor del Polígono El Pino, donde el progenitor depositó la noche del 25 de enero una mochila con los 300.000 euros.

La Policía, que había montado un dispositivo policial en el lugar, detuvo a dos de los acusados cuando fueron a recoger el dinero, aunque uno de ellos se resistió "y comenzó a lanzar patadas y puñetazos" contra los agentes, dos de los cuales sufrieron lesiones.

Como quiera que el grupo policial que llevaba la investigación "sospechaba del lugar donde tenían los procesados retenido al menor", montaron un dispositivo de vigilancia en las inmediaciones del inmueble, deteniendo a los otros tres procesados cuando trataban de huir saltando la valla de la casa.

Asimismo, los agentes lograron liberar al menor, que había conseguido deshacerse de sus ataduras, pues los acusados lo habían atado a una silla con tinta americana.