Los buitres matan otro ternero en Villares de Yeltes

Imagen del ternero atacado por los buitres.

Es el tercer ataque que sufre esta ganadería en apenas dos meses.

Los buitres mataron ayer otro ternero en la finca Espino en Villares de Yeltes. En esta ocasión se trata de un becerro de pocos días, que se encontraba en perfecto estado de salud, cuando fue atacado hasta matarlo por una bandada de buitres hambrientos. Cuando el ganadero vio volar a los depredadores por su finca, acudió al auxilio del ternero, encontrándoselo muerto y a medio devorar.

 

No es la primera vez que los buitres atacan y matan a becerros en esta explotación ganadera. El de ayer es el tercer ataque que sufre en apenas dos meses. A finales de septiembre,  estas aves acabaron con otro ternero y a principios de octubre, las aves carroñeras atacaron y mataron a una vaca y su ternero recién nacido.

 

"Los constantes ataques de los buitres hambrientos y la pasividad de la Administración, tienen desesperados a los ganaderos de la provincia, que sufren constantes y cuantiosas pérdidas económicas. La sensación de impotencia se está adueñando de estos profesionales, que ven como las aves carroñeras o el lobo acaban en unos minutos con su esfuerzo y trabajo. Por ese motivo, demandan a la Administración medidas reales y efectivas para acabar con esta lacra sin control", han señalado desde ASAJA.

 

"Además, los ataques de los buitres se suman a los que ha realizado el lobo en las últimas semanas en el Campo de Argañan y en Las Arribes, con total impunidad. En ese sentido, se pide a la Junta de Castilla y León rapidez en el abono de las indemnizaciones, y que la Junta de Castilla y León cumpla con los cupos de caza establecidos".

 

ASAJA Salamanca ya ha solicitado una reunión con el Jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente para pedirle que se tomen medidas efectivas para intentar atajar los problemas que causa la fauna salvaje a los ganaderos de la provincia salmantina. Además, la Asociación salmantina considera que "ya es hora de revisar y adaptar a la realidad la pésima ley de necrófagas impuesta por la Junta de Castilla y León, cuyo resultado, a la vista de los continuos ataques que sufre la cabaña ganadera de la provincia, ha sido nulo".