Los atropellos, punto negro del tráfico en Salamanca

En el paseo san Vicente falleció una joven tras ser arrastrada varios metros por un vehículo

En menos de un mes se han producido tres con un balance nefasto: dos muertos y un herido grave y ya surgen voces que solicitan medidas como reducir el límite de velocidad permitida en vía urbana. 

Las calles de Salamanca han sido escenario en los últimos veinte días de tres accidentes de tráfico de fatales consecuencias. Dos personas, una joven y un niño han fallecido tras sendos atropellos y este mismo miércoles una mujer era ingresada con pronóstico grave tras ser víctima de otro atropello en un paso de peatones. 

 

Un balance nefasto que ha provocado que ya se hayan levantado algunas voces como las del Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca que ayer mismo, incluso antes de conocer el atropello de la mujer frente al DA2, solicitaba que se establezca una velocidad máxima de 30 kilómetros hora en el casco urbano. 

 

El pasado 14 de diciembre una joven de 21 años fallecía tras ser arrollada por un vehículo en el Paseo San Vicente de madrugada. El vehículo se dio a la fuga pero fue detenido poco después por la Policía y el conductor dio positivo. Trágica también la noticia del día 6 de enero cuando un vehículo se llevó por delante a un niño de cuatro años en la avenida de Los Cipreses. El pequeño se soltó de la mano de la persona que lo acompañaba e invadió la calzada sin que el conductor del coche tuviera tiempo material de reacción para frenar. Este miércoles un mujer era atropellada en un paso de peatones de la avenida de la Aldehuela y fue trasladada con pronóstico grave al complejo hospitalario.

 

Un final de 2012 y comienzo de 2013 negro y que empeora las cifras del último lustro en el que la media era de poco más de dos atropellos con resultado de muerte en nuestra ciudad. Once accidentes de este tipo desde 2008 y como dato más significativo el hecho de que el lugar más peligroso parece ser la avenida de los Cipreses donde son tres víctimas mortales las que se suman en este tiempo: la desgraciada muerte del niño de cuatro años el pasado día 6, un hombre de 88 años en 2011 y una mujer, también octogenaria, en 2008. 

 

Accidentes que en unos casos han sido provocados por imprudencias al volante y, en otros, por la temeridad de los peatones. Las soluciones no son fáciles pero los últimos acontecimientos invitan a la reflexión y a intentar encauzar medidas que eviten nuevos males. 

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