Los ataques de lobo dejan 6.200 reses muertas en la región en 2011

Además, dejan pérdidas millonarias por lo que UPA y Coag han convocado una manifestación el día 8 a la que esperan que acudan alrededor de 500 ganaderos salmantinos
Los ataques de lobo dejan en 2011 un trágico balance para las explotaciones ganaderas de Castilla y León. Un total de 6.227 reses muertas en los 2.315 ataques producidos provocan pérdidas de más de dos millones de euros, cifras que han registrado un crecimiento vertiginoso desde el año 2007, cuando se contabilizaron 523 ataques, 1.407 cabezas de ganado muertas y pérdidas que no llegaban a los 500.000 euros. Así lo ha denunciado esta mañana la Alianza por la Unidad del Campo que conforman las organizaciones agrarias UPA y Coag, que consideran imprescindible sensibilizar a la población y a la Administración regional ante un problema que perjudica seriamente al sector.

Por ello, han convocado una manifestación de carácter autonómico el próximo día 8 de febrero en Valladolid en la que exigirán una solución definitiva a los daños que la fauna salvaje provoca en la campaña ganadera y agrícola de la Comunidad, una normativa medioambiental más flexible y el pago inmediato de las ayudas retrasadas. Para facilitar la participación de los agricultores y ganaderos de la provincia salmantina, de donde esperan que acudan unas 500 personas, las organizaciones agrarias han facilitado el transporte en autobús desde distintas localidades. Así, saldrán hacia Valladolid autobuses desde Salamanca, Ciudad Rodrigo, La Fuente de San Esteban, Lumbrales, Vitigudino y Guijuelo.

Y es que tanto Guillermo González como Aurelio Pérez coinciden en señalar los importantes daños que la fauna salvaje causa al sector y la "mala gestión" que realiza la Administración regional, especialmente la Consejería de Medio Ambiente. Según han explicado, desde la Junta "reducen mucho las cifras de ataques y reses muertas pero es así porque solo tienen en cuenta los ataques que se gestionan a través del seguro, pero la mayoría de los agricultores no tienen seguro".

Además de los ataques de lobo, UPA y Coag han señalado otros daños que sufren tanto agricultores como ganaderos. Por una parte, los cultivos se ven afectados por especies como los ciervos, el jabalí o la avutarda. A esto hay que añadir los daños que el abejaruco provoca en la cabaña de abejas o la transimisión de enfermedades como la tuberculosis. En este sentido, Aurelio Pérez ha indicado que en los últimos años se ha vuelto a producir un incremento de los positivos por tuberculosis en animales, lo que provocó que en 2010 se sacrificaran más de 6.200 reses, cifras que vuelven a ser similares a las de 2007.

Por todo ello piden medidas como la gestión y control riguroso de las poblaciones de fauna salvaje, que no se permita la introducción ni asentamiento del lobo en zonas tradicionalmente no loberas, la indemnización directa por vía patrimonial a los afectados por la totalidad de los daños ocasionados por la fauna salvaje y que se desarrolle un adecuado control de los reservorios de fauna silvestre con posibilidad de contagiar enfermedades transmisibles a la ganadería.

Asimismo, con su protesta solicitarán la modificación que declara al lobo especie cinegética al sur del Duero, ya que afirman que estao no evitará la conflictividad actual, y que la administración controle los reservorios de las poblaciones de las especies que pueden constituirse en plagas, debido a los grandes problemas que causa en la agricultura.