Los ataques de cánidos obligan a tener encerradas a 30.000 ovejas

Los constantes ataques producidos por cánidos sobre la cabaña de ovino en media docena de municipios de la comarca de Vitigudino está ocasionando graves pérdidas y trastornos a los ganaderos del Abadengo, concretamente a explotaciones situadas en las localidades de Hinojosa de Duero, La Fregeneda, Bermellar, Sobradillo, La Redonda y Lumbrales, donde sus propietarios han optado por mantener en las naves sus rebaños en tanto las cuadrillas de control identifican a la causante, o causantes, de más de 150 bajas en apenas 15 días.
Miguel Corral

Esto está propiciando que los ganaderos se vean obligados a alimentar con piensos y forrajes al ganado mientras el abundante pasto que presentan los campos este año se agosta sin solución ante el tórrido sol de julio. Pero además de este significativo gasto, existen otros daños difíciles de cuantificar, por un lado los que afectan al estado sanitario de sus rebaños y el trastorno que supone para sus propietarios estar pendientes más de lo necesario de sus ovejas.

Según Bienvenido Caballero, representante de COAG en la zona del Abadengo y productor de ovino de leche en Hinojosa, “habrá más de 30.000 ovejas encerradas ahora mismo, por eso han remitido bastante los ataques, especialmente en aquellas zonas donde se registraron bajas porque los ganaderos no han tenido otra que encerrarlas”.

Sobre el causante o causantes de estos ataques, tal y como recogía TRIBUNA en su edición del pasado 18 de junio, las heridas examinadas en animales que sufrieron estos ataques corresponderían a varios animales de distintas especies, como así lo corrobora el hecho de su reiteración, casi a diario, y las grandes distancias entre los lugares donde se han producido. Esta circunstancia también fue puesta de manifestó posteriormente en los partes realizados por los agentes de control encargados de examinar los cadáveres y animales heridos, donde en su informe se hace constar, en unos casos, la posibilidad de que el causante haya sido el lobo, y en otros, perros asilvestrados o errantes.

La presencia en el campo de ambas especies queda aún más de manifiesto después que en Bermellar se haya dado muerte a un perro errante que merodeaba por el lugar del último de los ataques en ese municipio, y en La Redonda, el alcalde de esa localidad, certificaba “en sus dos mastines signos inequívocos de lucha con un lobo”, como asegura el regidor de Hinojosa, José Francisco Bautista, encargado de coordinar entre los ayuntamientos de la zona un protocolo de actuaciones en contra de la presencia del lobo y perros asilvestrados por su incompatibilidad con las explotaciones ganaderas.