Los arcos de Prior, Concejo y Toro, 'adornados' con toda una colección de arañazos

Rozones muy visibles en el arco de entrada a la Plaza Mayor por la calle Toro.
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La denuncia de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio no hace más que reflejar una realidad conocida y a la que el Ayuntamiento de Salamanca y patrimonio prestan muy poca atención. La permisividad en la circulación, especialmente en el carga y descarga, y la falta de vigilancia han convertido calles teóricamente peatonales en vías con una importante carga de tráfico. La medida asegura la accesibilidad al casco histórico y el abastecimiento de los numerosos negocios, de hostelería la mayoría, y otros servicios, pero no debe ser a costa de daños al patrimonio.

 

Como se puede ver en la galería de fotos que acompaña esta información, todos los arcos que soportan tráfico de entrada y salida de la Plaza Mayor están 'tocados'. Los accesos por las calles Concejo, Prior y Toro, los que usan los vehículos para las labores de carga y descarga y para entrar a la plaza, lucen numerosos rozones en sus arcos. Son el producto del paso de vehículos de transporte que tocan con sus carrocerías en laterales y, sobre todo, las zonas más altas, donde no se puede achacar el deterioro al paso de peatones a nivel de calle.

 

El deterioro es evidente también en otras calles con bastante tránsito de vehículos como la calle Compañía y la calle Gibraltar, junto al Archivo de la Guerra Civil. 

 

El acceso a estas calles y a la Plaza Mayor está, sobre el papel, restringido y regulado. Para la plaza hay normas de circulación para el carga y descarga, que establecen lugares de entrada y salida, sentido de circulación y horarios, pero como ha denunciado TRIBUNA hay muchas cuestiones mejorables: muchos vehículos usan la plaza como lugar de tránsito a otras zonas, la velocidad es incompatible con el uso peatonal, los pasos son angostos entre obras y terrazas... Además, existe un reglamento de usos de la plaza que, pocos meses después de ser aprobado, ya está superado con episodios como el de la fiesta privada, resuelto con una simple multa de 600 euros.

 

En cuanto a las calles peatonales, el Ayuntamiento ha gastado miles de euros en cámaras y un sistema de control de matrículas que, a día de hoy, no está operativo a pesar de que han pasado dos años desde su instalación. Todo para controlar quién circula en calles restringidas al tráfico, pero que tienen mucha circulación; algo que seguirá como está ya que la idea es dar permiso no sólo a vecinos de las zonas afectadas o a las emergencias, sino a vehículos de carga y descarga, clientes de hoteles...