Los apicultores comienzan la recogida de miel de roble y encina

Perspectivas. Aún es pronto para cuantificar datos sobre la producción total, pero ésta será menor que en otras campañas debido a la ausencia de bellota en muchas zonas por las anteriores heladas
Chema Díez

Los profesionales del sector de la apicultura en la provincia ya han comenzado a recoger las mieles de roble y encina, tarea que se prolongará hasta finales del mes de septiembre, aunque por el momento se desconoce la producción total, que se cuantificará con el paso de los días.

Lo que sí se conoce antes del fin de la recogida es que la producción no será muy alta debido a la ausencia de bellota en muchas encinas y zonas de la provincia debido a las anteriores heladas de los meses de la primavera.
“Es pronto para hablar de producciones, pero seguro que no serán muy altas, aunque la cooperativa Reina Kilama sigue siendo la mayor productora”, apunta Santiago Canete, presidente de la misma. Además, asegura que en la actualidad existe “cierto descontrol” porque le gente aún se sigue llevando la producción de miel.

Más demanda que oferta
Por su parte, el mercado de la miel sigue con la diferencia entre demanda y oferta a favor de la primera, pero “estamos satisfechos y contentos porque la miel es buena y el precio es, por lo menos razonable”. En la actualidad, el valor de la miel ronda los 2,50 euros por kilogramo y se mantiene en unos niveles buenos para el consumo y el beneficio por parte del agricultor, siempre que la producción sea óptima.

Hay que recordar que el año pasado el valor de la miel fue menor, en torno a los 2,35 ó 2,40 euros por lo que el aumento, pese a no ser significativo, beneficia a los apicultores.

No obstante, la rentabilidad del precio es muy relativa porque de ella dependen muchos factores como la producción, la meteorología o las enfermedades que afectan a la totalidad de las colmenas.

Por otra parte, no hay que olvidar que esta situación de inestabilidad está presente en el ámbito mundial, puesto que los mayores países productores de miel como China y Argentina también contaron con muy poca producción, aspecto que se ha trasladado al resto de naciones productoras.

El polen, de capa caída
Sin embargo, la otra parte del sector, el polen, no atraviesa por sus mejores momentos ni de producción ni de precio; la pasada campaña se vivió una situación bastante contradictoria puesto que la producción fue muy baja y apenas hubo producto para sacar al mercado. Por tanto, pese al valor que pudiera tener el polen, la escasez de operaciones hizo que no fuera rentable para los productores.

Así, existe el miedo a que se produzca la misma situación que en los años 2006 y 2007 cuando no huno producción y el precio cayó hasta límites ínfimos, con lo que cuesta recuperar el mercado.

Precisamente este hecho es el que más preocupa a los apicultores, porque cuando parecía que el sector dejaba atrás un mal momento, le ha venido otro de golpe que no saben cuándo se superará.