Los agricultores temen que las sucesivas precipitaciones tumben el maíz en las tierras

‘Parón’ en el campo. Todavía queda por recoger en torno al 20 por ciento de la producción total, con unos rendimientos de 12.000 y 13.000 toneladas
Chema Díez

Los agricultores de la provincia de Salamanca temen que ocurra de nuevo la situación del pasado ejercicio, cuando las abundantes precipitaciones tumbaron las plantas de maíz provocando pérdidas a muchos profesionales. Un aspecto positivo es que la calidad del cultivo es bastante buena porque por el momento no ha sufrido ningún ataque de plagas.

El precio actual del cultivo se sitúa en 151 euros por tonelada, sin muchas oscilaciones debido a la escasez de operaciones que se realizan en el campo salmantino. Y el valor del cultivo se mantiene gracias a la planta de bioetanol de Babilfuente que ha firmado contratos con agricultores de la provincia para dar salida a la producción.

Además, el rendimiento por hectárea es bastante mayor que en la campaña del año pasado, con 12.000 ó 13.000 kilogramos por hectárea, aspecto, sin duda muy favorable para los agricultores.

Por tanto, de acertar las previsiones meteorológicas, puede repetirse la misma estampa de la campaña pasada cuando las tierras estaban encharcadas y el maíz tumbado en la superficie cultivable.

Preocupación en Toro
Por otro lado, la remolacha también sufre la adversidad meteorológica de este principio de año, que impide a los agricultores de la provincia de Salamanca recoger el cultivo de las tierras al encontrarse éstas encharcadas.

Este hecho provoca que la fábrica de Toro (Zamora) no recibe la cantidad suficiente de remolacha para molturar y pueda verse abocada al cierre, si continúan así las previsiones de lluvia esta semana.

La intención de los dirigentes de la fábrica es continuar con la escasa cantidad que por el momento están recibiendo, pero la preocupación se hace patente ante un inminente cierre por falta de cultivo. Ésta opción no es nueva para ellos, porque el año pasado por estas fechas la fábrica se vio abocada al cierre durante más de un mes ante la imposibilidad por parte de los agricultores de recoger la remolacha de las tierras.

Para la fábrica supone una pérdida importante para Toro, pero la solución final puede ser ésa.

Así las cosas, los próximos días serán cruciales para determinar los acontecimientos y observar si se cumplen o no las peores previsiones meteorológicas para los próximos días.