Los afectados por espondilitis reclaman más reumatólogos

Congreso. Los expertos en esta enfermedad insisten en la importancia del diagnóstico precoz para aminorar la gravedad de las lesiones. Iniciativa. Hoy se celebra su primer Día Mundial
EVA CAÑAS

La espondilitis es una enfermedad no curable pero que con la detección precoz y la implantación rápida del tratamiento se aminora la gravedad de las lesiones. Así lo destaca Raquel Martín, integrante de la directiva de la Coordinadora Española de Asociaciones de Espondilitis, con sede en Salamanca, y donde se desarrolla durante estos días el tercer congreso ibérico sobre Espondiloartropatías. Además, por primera vez, durante la jornada de hoy se conmemora el primer Día Mundial dedicado a estas patologías crónicas.

Las estimaciones de los especialistas del Complejo Asistencial fijan en dos millares las personas afectadas por esta enfermedad en Salamanca. La primera jornada de este encuentro arrancó con una suelta de globos y la lectura de un manifiesto en el palacio de La Salina. “Queremos que se conozcan las particularidades de nuestra enfermedad, que se tengan en cuenta en la elaboración de políticas sanitarias y principalmente en la afectación laboral”, argumenta Martín.

En cuanto a la situación asistencial, este integrante de la coordinadora cree que se puede incrementar el número de reumatólogos por habitante o la formación de los médicos de Atención Primaria, “para detectar precozmente los síntomas con el objetivo de que deriven a los afectados a los especialistas”.

Manuel Puparelli es el actual presidente de la Coordinadora de Asociaciones de Espondilitis y afectado por la enfermedad desde hace más de 20 años. “Lo peor para mí son las noches, es cuando más te relajas y sientes más de lleno el dolor, y cuando te despiertas por la mañana no puedes ni moverte”, asegura. Para Puparelli, lo mejor ha sido el apoyo de su familia, “y se merecen un monumento por ello”. Su antecesor en el cargo, Teodoro Rogado, recuerda con nostalgia los inicios de la asociación salmantina y cómo han evolucionado tanto los tratamientos como el diagnóstico precoz de la enfermedad, “los inicios siempre son más complicados”.