Lorenzo acude a Phillip Island sin margen de error ante el implacable Rossi

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El piloto español Jorge Lorenzo (Yamaha) intentará devolver la emoción a la pelea por el titulo mundial de la categoría de MotoGP en el Gran Premio de Australia, aunque ya no depende tanto de sí mismo como de lo que haga su compañero, el italiano Valentino Rossi.

El balear había puesto emoción con su victoria en el Gran Premio de Aragón, pero no inició del mejor modo posible el maratón de tres pruebas consecutivas en el Pacífico y ha vuelto a dar aire a 'Il Dottore', dispuesto a mantener la constancia que le está dando muchos réditos. El doble campeón del mundo de la categoría no sacó partido a su gran inicio en el Gran Premio de Japón y terminó siendo tercero, recibiendo de nuevo la 'ayuda' de un Dani Pedrosa (Repsol Honda) que le volvió a robar puntos al nueve veces campeón del mundo, segundo en Motegi.

El panorama no es demasiado halagüeño para el mallorquín, que es el que debe tomar ya definitivamente todos los riesgos si quiere llegar a Cheste (Valencia) con opciones de que el motociclismo nacional firme un año en blanco en las tres categorías, algo que no sucedía desde hace siete años.

Lorenzo ya ha advertido de que sus opciones pasarán por ganar los tres Grandes Premios que faltan y esperar que Rossi falle, porque si el italiano le secunda en todas estas carreras sumará su décimo título mundial. De momento, el objetivo del español es ganar en Phillip Island para reforzar su ánimo sin mirar lo que haga el de Tavullia, mejor cuando las condiciones se han puesto complicadas y muy sólido durante todo el año, quedándose únicamente fuera del podio en Misano.

El balear se ha quejado amargamente de que la climatología haya jugado a favor de su compañero en algunas de las carreras que le han acabado por costar puntos, como la del pasado domingo en Japón, y también de que el italiano se favorece de los datos compartidos. Todas estas declaraciones han hecho revivir el antiguo clima de tensión de los últimos años de Rossi, que espera aprovechar esto avalado por su experiencia.

Lorenzo sólo ha ganado una vez (2013) en la categoría 'reina' en Phillip Island, un trazado donde el viento y el tiempo también pueden jugar un papel clave, pero siempre ha rendido bien en los últimos años con tres segundos puestos (2014, 2012 y 2010). En 2011, sufrió una dura caída que le dañó severamente un dedo y que le hizo poner fin antes de tiempo a la temporada.

Pero Rossi se mueve a las mil maravillas en este circuito australiano. De hecho, se llevó la victoria por delante del balear el año pasado, la segunda de 2014 y la sexta en su palmarés en este Gran Premio, que dominó con mano de hierro de 2001 a 2005. En caso de volver a ganar, además de dar un gran paso hacia la corona, sería un festejo a su carrera mundialista 328, igualando el récord de su compatriota Loris Capirossi y que superará en Sepang (Malasia).

Sin embargo, ninguna de las dos Yamaha se puede despistar con otros rivales, sobre todo los dos pilotos del Repsol Honda, porque las Ducati parece que no consiguen estar delante con facilidad. Dani Pedrosa y Marc Márquez, parece que ahora en este orden, aspiran a ser jueces del campeonato a favor de uno de sus dos rivales.

El de Castellar del Vallés llega a Australia, donde nunca ha ganado en MotoGP, con mucha moral después de su segundo puesto en MotorLand Aragón, dónde le ganó una siempre complicada batalla cuerpo a cuerpo a Rossi, y sobre todo, con su primer triunfo de un año complicado, en Motegi. Estos dos resultados le han hecho subir mucho en la general y su deseo es el de continuar con esta buena dinámica para finalizar entre los cuatro primeros del Mundial, buen resultado después de todos los problemas surgidos a raíz de la operación en su antebrazo.

El catalán, sexto, está a 18 puntos del italiano Andrea Iannone (Ducati) y con dos y cuatro de ventaja sobre el británico Bradley Smith (Yamaha) y el italiano Andrea Dovizioso, y en el caso de sumar un nuevo podio, superaría los 139 logrados por el mito Ángel Nieto, al que alcanzó el pasado domingo.

Márquez, cuarto, está más lejos (45 puntos), por lo que parece que el ilerdense finalizará su también problemático año en el podio mundialista. De todos modos, el todavía actual campeón de la categoría 'reina' no quiere convertirse en un mero espectador y tratará, al igual que su compañero, de convertirse en enemigo no deseado de Rossi y Lorenzo.

El de Cervera fue cuarto en Japón pese al dolor en su mano y ahora, mucho más mejorado en este aspecto, intentará pelear por la que sería su primera victoria en Phillip Island, circuito donde todavía no ha puntuado en MotoGP y ha vivido situaciones raras como su descalificación en 2013.