Loas al santo de las GARGANTILLAS

Los mirobrigenses festejan San Blas y reparten 20.000 cintas bendecidas
Á. S. P.

El monasterio de Nuestra Señora de la Caridad congregó ayer a cientos de mirobrigenses que celebraron con toda solemnidad los tradicionales actos de una de las fiestas más arraigadas y multitudinarias de Miróbriga, como es San Blas. La víspera por la noche ya comenzó a vivirse con intensidad la celebración con la popular hoguera.

A pesar de la gélida noche, el acto contó con la presencia de numerosas personas que no quisieron perderse esta ancestral costumbre. Los mayordomos Valeriano Sierra y sus hijos Miguel Ángel y Valeriano, obsequiaron a todos los asistentes con vino y chochos, al calor de la lumbre.

La jornada festiva de ayer comenzó en el monasterio, hasta donde se desplazaron numerosos devotos del santo protector de las gargantas. Los actos comenzaron con la tradicional procesión, que estuvo encabezada, este año por la Imagen de San Blas, seguida por los mayordomos Valeriano Sierra y acompañado por su esposa e hijos.

Partió al son de la gaita y tamboril de José Ramón Cid Cebrián, hacia el barrio de Sanjuanejo y el vicario general de la Diócesis, Nicolás Martín, presidió la procesión en ausencia del Obispo, que se encontraba fuera.

Detrás, desfilaron las autoridades locales, entre las que no se encontraba el alcalde. La imagen, portada por cofrades, llegó a Sanjuanejo para regresar de nuevo al monasterio.

La mañana se presentó, aunque fría, soleada, lo que influyó para que el publico acudiera en masa. A continuación tuvo lugar la misa solemne presidida por el vicario y concelebrada por varios sacerdotes, entre los que se encontraba el párroco de Sanjuanejo, Bernardino San Nicasio y los párrocos de San Andrés y San Cristóbal. Ocuparon lugares preferentes, los mayordomos y las autoridades.

Concluida la liturgia se procedió a la bendición de las 20.000 gargantillas que posteriormente se pusieron a la venta. Una vez adquirida la cinta bendecida, muchos la pasaron por la imagen del santo para asegurar su protección.

Pero, además de la parte religiosa que se celebró por la mañana, es tradicional la concurrida romería que tuvo lugar por la tarde en torno al monasterio de La Caridad. Numerosos jóvenes agrupados en peñas y ataviados con lo que será su atuendo carnavalesco en los próximos días, acudieron con sus mochilas repletas de viandas para degustarlas en el campo y disfrutar de una jornada festiva.