Lo que la lona no oculta del delicado estado de San Martín en el centro de Salamanca

A pesar de una reciente restauración, la céntrica iglesia mantiene evidentes signos de deterioro y sufre la presión de los edificios que la rodean y de un derrumbe al que no se ha puesto solución después de casi nueve meses.

En septiembre de 2015, uno de los edificios que aprisionan la iglesia de San Martín de Tours se derrumbó abriendo un nuevo frente en el delicado estado de conservación de este céntrico templo. La construcción, el edificio románico más importante de Salamanca después de la Catedral Vieja, vive embutida entre construcciones que apenas dejan ver un conjunto destacable y que, además, constituyen su principal problema. El resultado es que es uno de los monumentos que la asociación Hispania Nostra mantiene en su Lista Roja del patrimonio en riesgo.

 

En los últimos tiempos, la iglesia ha recibido importantes actuaciones. Hace unos años se limpió el exterior del camarín, la parte de la construcción que asoma a la plaza del Corrillo entre viviendas. Y hace unos meses se terminó la reforma que lo ha convertido en centro de información del Románico Norte, ha permitido abrir capillas cerradas como la del propio camarín, reabrir la puerta Norte (la que da a la Plaza Mayor) y terminar con algunos de sus problemas más importantes, pero no con todos.

 

 

Los problemas están ahora totalmente al descubierto en el lado de la denominada Puerta del Mediodía, la entrada Sur que da a la calle quintana, apuntando ya hacía la Rúa Mayor. La construcción es renacentista, y ocupa el lugar de lo que fue su portada original románica. Allí se puede observar que los movimientos que sufre la estructura han abierto gritas al desplazarse las dovelas del arco; este es uno de los puntos donde se manifiesta el riesgo de desprendimiento que se ha limitado con la actuación en el lado que da a la Plaza Mayor.

 

Estos movimientos están provocados por la existencia de edificios adosados, que empujan sus muros y que, además, generan otro tipo de problemas como humedades y suciedad. La situación está, a día de hoy, totalmente a la vista por el derrumbe de uno de estos edificios hace unos meses, precisamente, junto a la puerta Sur. Al retirar los escombros, han quedado al descubierto los elementos de la edificación que cayó y que estaban totalmente adosados al templo. La lona que, después de meses con las ruinas al air, se puso para taparlo no impide ver la situación porque precisamente estos días se ha corrido para el inicio de unas obras.

 

Hace meses que esta situación se tenía que haber resuelto. El derrumbe data del mes de septiembre, pero la ruina estuvo al descubierto durante semanas porque el Ayuntamiento de Salamanca no tomó ninguna medida para obligar a la empresa responsable a taparlo. El resultado, que quedó a la vista de los turistas durante mucho tiempo y coincidiendo, por ejemplo, con puentes festivos: desde la Rúa, la perspectiva era desoladora.