Lluvia de orejas en la novillada sin caballos

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Con toros de Esteban Isidro, los alumnos Alfonso Ortiz, Fernando Navarro, Raúl Montero, Antonio Grande, Alejandro Mora y José Bonilla se han dado cita en La Glorieta donde se ha celebrado la clase práctica que ha servido para calmar la espera de ver a las figuras.

Con cinco orejas se saldó la segunda cita de la Feria Taurina 2016 en honor a la Virgen de la Vega, en la que Alfonso Ortiz, Fernando Navarro, Raúl Montero, Antonio Grande, Alejandro Mora y José Bonilla, alumnos de la Escuelas Taurinas de Salamanca, Madrid, Sevilla y Plasencia se vieron las caras con una novillada de Esteban Isidro donde abundó más la calidad que la fuerza de los novillos.

 

Antonio Grande, de San Muñoz fue el primero de la terna y remató la primera faena de la tarde. Muy suave el torero al primer toro, con mucha bondad y prontas embestidas, al que toreó a media altura con mimo para, en el último tercio de faena, bajar la mano derecha en tres tandas meritorias. Cortó la primera oreja tras una estocada algo desprendida. Vuelta al ruedo para el astado.

 

Recibió el segundo Raúl Montero, y lo hizo a la verónica, toreó con buen gusto en el tercio de muleta a un novillo de buena calidad pero de escasas fuerzas. Gran estocada, una oreja.

 

Fernando Navarro, del Ciclo Taurino de Córdoba, a la puerta de chiqueros para verle la cara al tercero, Zarzamora de nombre. Lo más llamativo de la faena llegó por estatuarios ante un bonito burel, que también careció de fuerza perdiendo las manos continuamente. Alcanzó al novillero dándole un revolcón y valentísimo remató con una estocada. Oreja.

 

Llegó el turno para Alejandro Mora, que dejó ver su técnica y oficio ante Valorado. Diversos enquites y suertes creó una labor de novillero puntero. Destacaron sus chicuelinas y el trazo de los muletazos con su mano izquierda. Siempre encajado y con gusto. Resolvió de un acertado volapié. Oreja.

 

Interpretó el toreo fundamental con mucha quietud y mano baja, Alfonso Ortiz, al quinto de la tarde de nombre Lagarterano, un astado algo rebrincado que se movió bastante y al que el torero no acertó a dominar siempre. Pinchó en la suerte de recibir y estocada que le dejó una oreja.

 

Finalmente, José Bonilla puso el broche a una tarde donde se vieron diferentes suertes y formas de interpretar el toreo, con una faena a Cacereno donde se gustó con el capote a la verónica. Realizó un buen quite por chicuelinas y demostró su técnica con la muleta por ambas manos, más acertado por la derecha. Donde peor actuó fue en la suerte suprema que dió tres pinchazos y una estocada y se fue de vacío, solo con el calor de la ovación del público.

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