Litigio o mediación, ¿qué es lo mejor para resolver un conflicto?

Antonio Jiménez, docente del Instituto Superior de Derecho y Empresa y mediador

El mediador Antonio Jiménez, abogado, docente del Instituto Superior de Derecho y Empresa y Delegado en Castilla y León de la Asociación Española de Mediación (Institución pionera en el desarrollo de la Mediación en España y Europa) ha impartido diversos cursos de formación a lo largo de España a varios grupos de profesionales formados en esta disciplina “La Mediación” para la resolución de conflictos.

¿A cree qué se debe el retraso de la incorporación de la Mediación en España como método alternativo al judicial  para la resolución de conflictos?

En España  la implantación de la Mediación es bastante reciente en relación con los países del norte de Europa y anglosajones, uno de los principales motivos  del retraso tiene que ver con los hábitos culturales, pues en la mayoría de los países latinoamericanos hay una cultura del litigio, estamos  acostumbrados a que otro resuelva nuestros problemas por  nosotros. Esto nos ocurre cuando somos adultos y acudimos al juez, pero tiene su origen cuando de niños, adolescentes e incluso de jóvenes en nuestra casa , escuela o instituto siempre había alguien , un adulto, que nos decía qué teníamos que hacer cuando teníamos una disputa entre hermanos, compañeros e incluso con terceros. Al mismo tiempo los abogados podemos  pensar que la Mediación es algo que atenta contra nuestros intereses, porque hemos sido formados en las universidades para pleitear. El abogado puede creer que  la mediación que evita los pleitos va en contra de sus intereses, por tanto hay que  sensibilizar a los colectivos de Abogados, pero también  al Poder Judicial pues  hay muchos jueces y magistrados  que creen que el lugar natural e idóneo  para el manejo y solución  de los conflictos es el juzgado o tribunal, cuando esto no es así, porque los protagonistas de los conflictos son las partes inmersas en ellos.

¿Puede verse la mediación como una nueva y desconocida salida profesional para los abogados?

En verdad que sí, pues aunque pueda pensarse que evitando un pleito el abogado pierde ingresos eso no es del todo cierto pues si dividimos el  importe total que cobra por su intervención  el abogado entre el tiempo que dedica a la preparación del pleito,a las entrevistas y conversaciones sobre la marcha del mismo con su cliente podríamos decir que ser abogado es económicamente ineficiente. En cambio en la mediación el abogado cobra unos  honorarios, que pueden ser menos que en un procedimiento judicial, pero invirtiendo una cantidad de tiempo muchísimo menor y con el valor añadido de que el cliente normalmente  sale más  conforme y agradecido, alabando ante terceros potenciales nuevos clientes su labor como mediador y dando a conocer a su entorno las ventajas de la mediación porque en las mediaciones las partes  si llegan a un acuerdo seguro que es a medida de sus intereses.

¿Qué beneficios le puede reportar a un particular o a una  empresa acudir a la Mediación en lugar de a los tribunales para resolver sus conflictos civiles,  mercantiles o de otro tipo?

La inmensa mayoría de los conflictos, cuando llegan a la vía judicial, trabajan sobre el aspecto superficial, el que se ve, pero no en los orígenes reales del problema. Cuando las partes  acuden a la Mediación  pueden  hablar de lo que verdaderamente les importa y  si se llega a un acuerdo va a ser mucho más sostenible en el tiempo y, si no, al menos habrán tenido la oportunidad de decirle a la otra parte lo que quieren. Esto en un pleito no pasa pues las partes ocultan sus verdaderas emociones para centrarse en el aspecto económico pero tarde o temprano eso eclosiona pues las heridas sólo se cerraron superficialmente  y el acuerdo al que se llega no acaba siendo sostenible.


¿Acaso el ámbito judicial no es la forma óptima de resolver un conflicto y si lo es la mediación?

Así es, por muchas razones principalmente de comunicación, hay veces en que las partes inmersas en  un  conflicto no pueden llegar a un acuerdo y necesitan que intervenga un tercero que dé solución al mismo, esto suele ocurrir en la mayoría de los conflictos que tienen su origen en relaciones familiares como custodias de hijos menores, herencias, reparto de bienes en un divorcio, etc. Ahora bien, si estas personas tuvieran la posibilidad de que alguien les ayude a reflexionar, a que vean la importancia de lo  que está en juego, a mantener conversaciones entre iguales y con respeto, podrían llegar a un acuerdo mucho más fructífero y completo que el que podría ser impuesto por un juez. Pero no solo eso, pues las partes que estuvieron en conflicto podrían aprender nuevos modos de relacionarse, de conversar, que puedan aplicar después en otros problemas que pudiesen surgir entre ellos en el futuro. La Mediación no implica que la Justicia no deba existir más bien al contrario pero debería circunscribirse a la resolución de aquellos casos en que no tiene cobertura legal la mediación o teniéndola sean de imposible solución porque las partes no quieren ceder ni un ápice en sus pretensiones iniciales.


¿Cree necesario dar a conocer la mediación en España?

Totalmente necesario, porque nadie va a recurrir a un mecanismo que no conoce. En España tenemos una ley de mediación desde julio de 2012 pero que concibe la mediación como una formula de resolución de conflictos alternativa a la vía judicial pero de forma voluntaria y no obligatoria como sería lo deseable, es decir, establecer como paso previo recurrir al mediador antes de iniciar una acción judicial en la vía civil y en la  mercantil. La obligatoriedad de la mediación cumpliría  una función educativa y de difusión de la misma. Actualmente está en marcha una Iniciativa Legislativa Popular Promediación para que la mediación civil, mercantil y concursal se implanten de forma obligatoria en España antes de acudir a la vía judicial, para que la mediación laboral se implante como alternativa al acto de conciliación previo y para el fomento de la mediación  penal y penitenciaria entre adultos.


¿En qué asuntos se puede acudir a la mediación?

No se puede decir que la mediación  sea aplicable a cualquier asunto. Se podría establecer un criterio para saber si la cuestión es mediable o no en base a si hay o no posibilidad de establecer en el asunto concreto un equilibrio entre las partes. Pues si alguno de los protagonistas del conflicto no está en condiciones de hablar frente al otro, o tiene miedo de hacerlo o  no quiere hacerlo, el tema no es mediable, así por ejemplo no cabría la mediación en conflictos que versen sobre violencia doméstica pues siempre la victima tendría miedo a hablar con su agresor.


¿Podría  acabar la mediación con el estancamiento que actualmente tiene la  justicia en España?

Claro que sí pero para ello la mediación como ocurre en la mayoría de los países europeos debería ser obligatoria y no voluntaria para poder acudir a un proceso judicial. En países como Italia desde que la mediación es obligatoria  se ha descargado a los juzgados en la mayoría de los asuntos que conocían.

¿Existe un colegio profesional de mediadores en España?

Para la creación de un colegio profesional se requiere una ley estatal que lo autorice y de momento no se ha aprobado dicha ley aunque desde la Asociación Española de Mediación se está impulsando la creación del Colegio de Mediadores Profesionales de España para el impulso y protección frente al intrusismo profesional de los mediadores.


¿Que se exige en España para el ejercicio de la nueva profesión de Mediador?  

En España para ser mediador se requiere ser licenciado, grado, diplomado o tener FP de Grado Superior y además una formación específica de Mediación mediante la realización de un Curso o Máster de Mediación en una entidad reconocida por el ministerio de justicia como por ejemplo la Asociación Española de Mediación que tiene como único centro de formación asociado y homologado en Castilla y León al Instituto Superior de Derecho y Empresa( ISDE) con sede en Salamanca.

En cuanto a las cualidades personales que estimo deben ser propias de un mediador son la neutralidad, la empatía y el respeto con independencia de cuál sea su profesión de origen.