Líquidos, frutas y verduras, los reyes del verano

La mayor parte de las intoxicaciones alimentarias se dan en verano. La SEMG aconseja cómo prevenirlas y recomienda hidratarse bien

Atender a las necesidades de nuestro cuerpo y aprovechar los alimentos propios de la estación, que son más nutritivos y a la vez ligeros e hidratantes, son claves para mantenernos bien durante el verano; una época en la que una buena hidratación es fundamental”, comenta la doctora Guadalupe Blay, responsable del grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Según cifras barajadas por expertos, 7 de cada 10 españoles no sigue unas pautas adecuadas de hidratación, es por ese motivo que la doctora Blay puntualiza que “aunque es cierto que hay que prestar una atención especial a niños, ancianos, embarazadas y enfermos crónicos al tratarse de grupos más vulnerables a padecer una deshidratación, las recomendaciones se dirigen a toda la población en general”.

Con el calor el cuerpo suda para poder refrigerarse y, por tanto, pierde agua. Es por este motivo, como recuerda la doctora Blay, que en verano hay que extremar las precauciones para que exista siempre un aporte adecuado de este líquido esencial en el cuerpo. La experta de la SEMG insiste en que para evitar la deshidratación hay que beber agua antes de tener sed ya que cuando se presenta este síntoma suele indicar que nuestro cuerpo está un poco deshidratado. La facultativa también advierte que es preferible no sustituir el agua por otras bebidas que contengan cafeína o alcohol y que no conviene abusar de las bebidas muy azucaradas.

Guadalupe Blay recalca, también, la importancia del consumo de frutas y verduras para conseguir una hidratación adecuada. “Estos alimentos deben ser los protagonistas los meses de más calor ya que son nutritivos, frescos y ligeros. Son una fuente de vitaminas y fibra y, gracias a su alto contenido en líquido, contribuyen a evitar las deshidrataciones veraniegas”, explica. Asimismo, la experta en nutrición de la SEMG manifiesta que con el calor tampoco hay que olvidarse de otros elementos básicos de una alimentación equilibrada como son los cereales y las legumbres.

Otra de las recomendaciones de la facultativa es la de no abusar de las grasas, sobre todo de las saturadas –las de origen animal que se encuentran en productos como la mantequilla, quesos, leche entera o carnes grasas­–, ya que, además de un aporte excesivo de calorías tienen poco valor nutritivo. “El consumo de grasas en verano hace que las digestiones se vuelvan más pesadas y largas lo que contribuye a aumentar la temperatura corporal”, afirma la doctora Blay. Además, según los expertos, las comidas copiosas y ricas en grasas favorecen los cortes de digestión: durante la digestión el flujo sanguíneo se distribuye y concentra en el aparato digestivo, si durante este proceso se producen cambios bruscos de temperatura la sangre del tubo digestivo debe dirigirse hacia otros órganos para contrarrestar el efecto.

A más calor, más intoxicaciones alimentarias

Junto a la deshidratación, las intoxicaciones alimentarias son otro de los problemas más comunes de la época estival. Los estudios indican que la mayor parte de las intoxicaciones alimentarias que se producen en nuestro país ocurren principalmente en verano. La doctora Guadalupe Blay avisa de que durante los meses más calurosos del año las intoxicaciones aumentan ya que el calor, y también la humedad, facilitan que las bacterias transmitidas por alimentos se reproduzcan más rápidamente. La experta aclara que seguir algunos sencillos consejos ayuda a evitar esas intoxicaciones que habitualmente causan fiebre, colitis o vómitos. Entre las medidas que debe tomarse, indica, por ejemplo, la de mantener bien refrigerados los alimentos perecederos –una de las principales causas de intoxicación en verano, según los expertos, es mantener los alimentos a temperaturas inadecuadas-, tener cuidado con la manipulación casera de los alimentos y extremar la higiene cuando se va a cocinar.

En cuanto a los consejos para prevenir la salmonelosis originada por huevos, la doctora Blay recomienda comprar los huevos con la cáscara limpia e intacta y con la fecha de caducidad indicada; asimismo, sugiere no lavarlos hasta el momento de consumirlos: “La cáscara, al ser porosa, permite que, si hay salmonela, las bacterias pasen al interior” y, también “no cascar el huevo en el mismo plato que se va a batir”.