Libertad con cargos para el acusado de atropellar a un joven

Peñaranda de Bracamonte. El imputado asegura ante el magistrado de guardia que no vio a la víctima cuando la arrolló, tan sólo notó que el turismo dio un bote y al bajarse del coche descubrió al fallecido
E. G.

El joven, O. T. F., acusado de atropellar a Gabino M. D., la madrugada del sábado al domingo, en el municipio de Peñaranda de Bracamonte, quedó en libertad con cargos, tras su comparecencia ayer en los Juzgados del municipio, según informaron fuentes jurídicas.

El imputado acudió al Juzgado de Guardia de Peñaranda a declarar por estos hechos. Durante su comparecencia señaló que en ningún momento avistó a la víctima cuando la atropelló, que lo único que notó fue que el turismo dio un bote. Al bajarse a comprobar lo que pasaba fue cuando descubrió a la víctima tendida en el suelo, según las citadas fuentes.

Tras escuchar su versión, tanto el Ministerio Público –que siguió la declaración por videoconferencia desde los Juzgados de Salamanca– como la acusación particular, que representa a la familia del fallecido, estuvieron de acuerdo con la decisión del juez de decretar la puesta en libertad con cargos del imputado, sin imponer medidas cautelares –no se le ha retirado ni el carné, ni el pasaporte al no existir riesgo de fuga–. Además, en principio, no tendrá que comparecer en los Juzgados, aunque según avance la investigación, el juez podría ordenar su comparecencia.

En principio, al joven O. T. F., se le acusa de un delito de homicidio imprudente, aunque se han abierto diligencias para conocer las causas exactas del accidente.

Gabino M. D., de 33 años, perdió la vida la madrugada del pasado domingo, en torno a las 05.30 horas, en la calle Salvador Gómez de Liaño, cuando fue arrollado por el joven O. T. F., quien intentó auxiliar a la víctima y permaneció en el lugar de los hechos. Sin embargo, cuando los facultativos llegaron, no pudieron hacer nada por reanimarle. Los primeros datos de la autopsia revelan que el joven, muy conocido en el municipio y camarero de profesión, falleció por un politraumatismo. Al conductor le realizaron las pruebas de alcoholemia, arrojando una tasa de 0,38 miligramos por litro de aire espirado –el máximo permitido es 0,25–, aun así es una cantidad que no se considera como delito, al ser inferior a los 0,60 miligramos por litro de aire espirado. También se rechazó la hipótesis de un exceso de velocidad, ya que en ese tipo de vías tan estrechas no cabe esa posibilidad.

La familia del fallecido no quiere prejuzgar a nadie, tan sólo pide que se conozca la verdad de los hechos.