"Liberalizar los horarios es la puntilla para el pequeño comercio, van a convertir Salamanca en un desierto"

Benjamín Crespo, presidente de Aesco, en el centro, y el secretario general de la asociación.

Benjamín Crespo, presidente de Aesco, acusa al Ayuntamiento de "deslealtad", ya que "han roto el pacto que teníamos de no tomar esta medida hasta ver cómo evolucionaba en otras ciudades".

Benjamín Crespo, presidente de la Asociación de Empresarios Salmantinos de Comercio (Aesco) ha mostrado su tremendo malestar tras conocer la medida tomada por el Ayuntamiento de solicitar a la Junta la declaración de Salamanca como 'zona de gran afluencia turística' para lograr así liberalizar los horarios del comercio.

 

"Es la última puntilla para el pequeño comercio, que no olvidemos que es el mayor empleador de Salamanca", dice. Además, Crespo se muestra dolido por el hecho de que "el concejal Sánchez Guijo me llamara para comunicarme la medida cinco minutos antes de ofrecer la rueda de prensa". Además, según el presidente de Aesco, "tras reunirnos en 2012 para tratar este tema, acordamos que íbamos a esperar un par de años para ver cómo evolucionaba la nueva situación en las ciudades que lo habían solicitado ya. Por tanto es una decisión que ha tomado el Ayuntamiento a espaldas del pequeño comercio", añade.

 

Crespo ha rebatido los puntos que Sánchez Guijo ha expuesto en rueda de prensa como favorables para aplicar la liberalización de horarios. Uno de ellos ha sido el del aumento de número de contratos: "Es falso. Ni aumentan los contratos, ni lo hace la facturación. Como ejemplo, en Madrid -donde se aplica la liberalización de horarios en el comercio- se han perdido un 13% de ventas brutas, mientras tanto, en Barcelona -donde no lo hacen- las pérdidas no han llegado al 10%", dice Crespo.

 

El presidente de Aesco ha declarado que "si precisamente algo necesitan los comercios de la ciudad es concentrar sus ventas en un horario para reducir los costes laborales y fijos como el suministro de la luz. Abrir más horas el comercio no significa vender más, muchas veces el hecho de abrir supone un coste que no se cubre con las posibles ventas. Hay que potenciar la demanda, no la oferta", subraya.

 

"Los único beneficiarios van a ser las grandes superficies, como ellos mismos reconocen. De esta manera, van a convertir Salamanca en un desierto. Estas medidas van en la línea contraria a lo que se está haciendo en Europa", añade Benjamín Crespo. "Esta actuación es una desfachatez que solo puede entenderse tras una presión de los grandes comercios", apunta.

 

Además, Aesco reconoce que hay que apostar en todo momento por la conciliación laboral y familiar y esta medida supondría un perjuicio para el comercio familiar de la ciudad. Las empresas "son llevadas por personas y no máquinas de trabajar. La liberalización de horarios rompe con la conciliación familiar".

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