Leo Messi imparte cátedra y lleva a la victoria al Barcelona en Zaragoza

 
Efe / Zaragoza

El argentino Leo Messi dio la victoria al Barcelona en La Romareda ante el Zaragoza, en un partido en el que marcó tres tantos, provocó el cuarto con un penalti y confirmó, con su juego, que es el mejor futbolista del planeta. Messi no dio apenas opción al Real Zaragoza con su segundo triplete consecutivo, tras el logrado en Valencia, y el Barcelona mantiene el pulso con el Real Madrid en la cabeza de la clasificación.

El equipo de Pep Guardiola apenas tuvo que desgastarse para hacerse con la victoria y solo debió esperar a que su rival cayera como la fruta madura en la segunda mitad, cuando decidió dar un paso adelante y arriesgar en busca de la igualada, algo que resultó letal para sus intereses. El conjunto catalán tuvo la fortuna de encontrarse en el minuto cinco con un regalo del defensa uruguayo Carlos Diogo en la frontal del área que no desaprovechó Leo Messi para poner el marcador a favor. A partir de ahí el juego se convirtió en un gran rondo a todo el campo con el Barcelona buscando mantener la posesión del esférico el mayor tiempo posible ante un rival que corría detrás de él.

En la segunda mitad el equipo de José Aurelio Gay salió decidido a buscar el gol de la igualada poniendo velocidad y llegando con más sensación de peligro al área barcelonista, con un par de saques de esquina seguidos incluidos, pero también dejando más espacios atrás por los que su rival salía a la contra guiado por un Messi espectacular.

El 0-2 comenzó a pesar como una losa en los jugadores locales y doce minutos después el argentino volvió a sacarse de la chistera otra genialidad y apuntilló la victoria con su tercer tanto y el de su equipo.

Cuando así parecía, apareció la figura del recién ingresado Adrián Colunga para marcar dos goles en apenas cuatro minutos y poner un 2-3 a falta de dos minutos más el añadido aunque, de nuevo apareció la figura del menudo jugador argentino para, a continuación, forzar un penalti que acabó por cerrar el marcador y las ilusiones zaragocistas.