Le'Coe, ¡QUÉ BUENO QUE VOLVISTE!

Le'Coe Willingham, con su trofeo de campeona de Liga (Foto: Teresa Sánchez)

En su segunda etapa en Perfumerías Avenida, Le'Coe Willingham saldó una cuenta pendiente y lo hizo convertida en protagonista gracias a su sangre fría desde el tiro libre. 

Se fue entre lágrimas después de dos temporadas vestida de azul. Regresó dos años después por sorpresa, con su eterna sonrisa hacia la grada antes y después de los partidos y su rostro sereno en pista. Es Le’Coe Willingham, la jugadora que pasará a la historia de Perfumería Avenida y también a la historia del baloncesto femenino nacional porque tuvo la sangre fría para anotar dos tiros libres que han valido un título. El tercero de Liga para Perfumerías Avenida.

 

La grada de Würzburg coreó su nombre cuando se marchó, triste porque se había quedado a las puertas de un título y porque en Salamanca había encontrado un hogar seguramente inesperado para ella. La grada volvió a corear su nombre cuando el pasado mes de noviembre regresó a la capital salmantina. Entonces llegó a la pista casi desde la escalerilla del avión y lideró al equipo para sacar adelante un encuentro vital frente a Obenasa, al que entonces todavía dirigía Lapeña. Ironías del destino, fue su verdugo un día de noviembre y su diosa meses después en abril. 

 

Los trece puntos que anotó entonces fueron fundamentales pero más importante que aquellos guarismos -durante la temporada no ha bajado de los diez puntos y seis rebotes por encuentro-, fue la entrada en el vestuario de una personalidad seria, trabajadora y de las que no cejan en el empeño. 

 

Es difícil, casi imposible, imaginar que le pudo pasar por la cabeza a la pívot norteamericana cuando, sabiéndose depositaria de las ilusiones de una ciudad, se dirigió a la línea de los 4,60 metros pero sólo hacia falta mirar a su rostro para saber que no iba a fallar. Cuesta creerlo pero seguramente era la persona más tranquila de todas las que había en el pabellón de Würzburg.

 

Después ya sí, llegó la celebración. Todos quería abrazarla, todos acompañarla en saltos como pocas veces haya dado y también volvieron las lágrimas pero esta vez de pura alegría. La que repartió a raudales por Salamanca. Le'Coe,  ¡QUÉ BUENO QUE VOLVISTE!