Las vidrieras de la Basílica lucen nueva imagen tras su restauración

Mejora. En la primera fase se han remozado cuatro piezas que se instalarán con doble acristalamiento. Interior. Se trabaja la piedra de Villamayor y comienza ya el acondicionamiento del techo de las capillas
Roberto Jiménez

Aunque las obras que supondrían la construcción del crucero y la continuación del proyecto para finalizar las obras de la Basílica de Santa Teresa de Alba de Tormes se paralizaron hace un año, en estos momentos siguen los trabajos interiores de los canteros de Villamayor y la primera fase de restauración de las vidrieras del templo, cuyas labores de instalación comenzaron ayer en la capilla del Sagrado Corazón.

En esta primera fase, se han restaurado cuatro vidrieras pertenecientes al lateral próximo a la calle Caídos por la Patria. Los trabajos corren a cargo del vidriero Omar Pablo Ruiz, quien ha explicado a TRIBUNA de Salamanca que inicialmente se desmontaron las vidrieras del paramento original debido al “avanzado estado de deterioro que presentaban tanto los sostenes como los vidrios.”
El nuevo acristalamiento trasparente permite ahora el paso de la luz para que las vidrieras puedan lucir todo su esplendor vistas desde el interior.

Donación
Los restauradores han querido tener un detalle con la Diócesis de Salamanca y con el templo albense donando una vidriera circular con un diámetro de 1,5 metros que representa la figura de Dios como Majestad para ser ubicada en uno de los óculos de la Basílica.

Financiación
En cuanto a la instalación de nuevas vidrieras en la girola y el altar nada se sabe por el momento. Todo parece depender de la financiación para la finalización de las obras. Desde que se reanudarán las obras del templo y llegara su posterior paralización, la idea de la Diócesis era convertir la Basílica de Santa Teresa de Alba en un homenaje a las mujeres que a lo largo de la historia se han erigido como cumbres de la espiritualidad cristiana.

En el año 2008, Sánchez Vaquero explicó que cuando finalizasen las obras, la Basílica de Santa Teresa sería “un ejemplo único en el mundo de reconocimiento a la excelencia de esas mujeres que, como Santa Teresa, han tenido un papel decisivo en la espiritualidad de la Iglesia. Para ello, el propio Vaquero recorrió algunos de los templos más importantes del mundo dedicados a las santas hasta llevar a cabo una selección que “ofrece una idea moderna y única de reconocer y exaltar la influencia de la mujer”.

Esta exaltación se realizará a través de la vistosa decoración de las vidrieras. El proyecto impulsado por Sánchez Vaquero diferencia dos zonas. Hasta el crucero, se dedicará una a cada fundación conventual de Santa Teresa de Jesús: San José de las Madres, Medina, Valladolid, Toledo, Salamanca, Segovia, Palencia, Soria o Burgos.

Mientras, las quince vidrieras de la zona de la girola y altar serán las destinadas a otras mujeres que han escrito con mayúsculas su nombre en la historia, elegidas con un criterio internacional y casi ecuménico.

Homenaje a las mujeres
Entre las santas que serán objeto de homenaje en Alba de Tormes, se encuentra Santa Escolástica, italiana hermana de San Benito. Italia también estará representada a través de la figura de Catalina de Siena, segunda doctora de la Iglesia después de la propia Santa Teresa de Jesús, y de Santa Clara de Asís, cofundadora del espíritu de pobreza franciscana. Santa Brígida, la religiosa más influyente en Escandinavia; Santa Eduviges, fundadora de la Facultad de Teología de Cracovia en el siglo XIV; Juliana de Cornillón, santa belga impulsora de la procesión del Corpus; Santa Teresita del Niño Jesús; Edith Stein, muerta en el horror nazi de Auschwitz, y Santa Rosa de Lima, la primera santa católica del otro lado del Atlántico, serán otras de las mujeres presentes.