Las víctimas de un atraco relatan que les encañonaron y maniataron

Las víctimas de un atraco relatan que les encañonaron y maniataron
e. g.

La sala de vistas de la Audiencia Provincial acogió la primera sesión de un juicio contra cuatro presuntos autores de un atraco en una vivienda de Ciudad Rodrigo, en la que se encontraban una mujer y sus dos hijos menores.

Durante su comparecencia, una de las víctimas y madre de los dos menores relató que el pasado mes de diciembre, en torno a las 20.30 horas, escuchó como llamaban a la puerta con la mano. “Pensando que era un sobrino de cinco años abrí y se metieron tres o cuatro hombres. Me tiraron al suelo, me maniataron y me dijeron que si gritaba iban a matar a mis hijos”, relató la víctima, quien aseguró ante el magistrado que durante el tiempo que permanecieron en la casa –más de una hora, según el relato de la afectada– la apuntaron “con una pistola en la cabeza. Me amenazaron con cortarme una oreja y también con ponerme una plancha en la espalda”.

Los atracadores, cuatro según la víctima –dos que permanecían con ella y otros dos con los hijos–, que entraron encapuchados, sustrajeron “joyas, entre 10.000 y 11.000 euros, tres móviles y una caja con la recaudación de la iglesia con 100 euros”. Después de que se marcharon de la vivienda, la progenitora tardó entre 10 y 15 minutos en liberarse de la cinta aislante con la que la habían maniatado –en un principio la ataron de pies y manos con bridas, según su relato, aunque posteriormente la liberaron para que les facilitara el dinero–. Posteriormente, acudió a pedir ayuda a un vecino.

Tanto la víctima, como sus dos hijos menores de edad –testificaron con biombo– reconocieron los móviles y las joyas que les enseñaron como suyas. La hija menor aseguró que los atracadores “me golpearon con una barra de hierro en la pierna y caí al suelo”. Aunque las víctimas no vieron el rostro de los asaltantes, la menor sí reconoció por medio de fotografías las zapatillas que llevaban y relató que los agresores “eran dominicanos”, por el acento. Esta versión fue ratificada por el otro menor que se encontraba en el domicilio: “Llamaron a la puerta, sentí un portazo y un golpe. Cuando fui a ver qué pasaba me dieron con una barra de hierro y me tiraron al suelo”. Confesó también que le “amordazaron, ataron y me metieron el cañón de la pistola en la boca”. Reconoció las zapatillas de los atracadores y los móviles robados.

Por su parte, los cuatro acusados, J. C. D. D.; F. A. A. R.; V. M. H. C. y F. R. M. Z., – arrestados en la madrugada del 3 al 4 de diciembre de 2009, en la AP-6, a las afueras de San Rafael, en Segovia, tras hallarle en el turismo en el que viajaban joyas, una pistola de fogueo, otra de aire comprimido y otra de calibre 6,35, además de 8.000 euros, joyas y gorras y bragas para ocultar sus rostros– reiteraron ante el juez que esa tarde, en torno a las 20.30 horas (momento en que se produjo el atraco) se encontraban en Ávila, donde habían acudido desde Madrid para “comprar un vehículo semi nuevo y de gama alta”, aunque finalmente el vendedor “no llegó a aparecer”. Aseguraron también que el turismo en el que viajaban “era prestado” y todos ellos negaron tener conocimiento de que en el vehículo había tres armas, una barra de hierro, gorras, bragas y cinta adhesiva.

Respecto al dinero incautado, detallaron que era una cuantía que “pusimos entre todos para comprar el coche”. “Llevávamos una parte en la guantera y otra –unos 2.000 euros–lo llevaba el conductor”. Según la versión de los acusados, las joyas y los móviles “se los compramos a un marroquí que se acercó al coche mientras esperábamos al comprador”. Mientras, dos agentes que actuaron en los registros confirmaron que era “imposible” que no se hubieran dado cuenta de que había armas al meter el dinero en la guantera, ya que al realizar el registro del compartimento “cayeron dos bolsas de plástico con monedas y billetes, y armas”. “Tenían que saber perfectamente que en el mismo compartimento iba todo”, señalaron.

La sesión finaliza hoy con las conclusiones.