Las vanguardias rusas acercan el realismo socialista a Valladolid a través de carteles, fotografías y bocetos artísticos

Las vanguardias rusas acercan desde este jueves a Valladolid la propaganda propia de la revolución bolchevique y el realismo socialista en una muestra compuesta por portadas de revistas, cubiertas de libros, carteles, fotografías y bocetos entre otras propuestas artísticas reunidas en la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de La Pasión.

 

 

Bajo el título 'Vanguardias Rusas. En la colección del IVAM', la exposición contará hasta el próximo 10 de marzo con obras pertenecientes al periodo en el que artistas como Alexander Rodchenko, El Litssitzky, Gústav Klucis, Valentina Kulagina, Varvara Stepánova, Liubov Sergeevna Popova, Nathan Isayevich Altman, Vladimir Roskin, Borís Ignátovich o Solomón Telingater intentaron "revolucionar el arte".

 

De esta forma lo ha explicado durante la inauguración de la muestra la comisaria de la misma, Anne Morin, acompañada por la concejal de Cultura de la capital vallisoletana, Mercedes Cantalapiedra, quien ha subrayado el "lujo" que la última propuesta cultural de La Pasión supone para la ciudad.

 

"La exposición en cuestión ofrece un momento particular del devenir de las vanguardias ruso-soviéticas, el periodo que va del arte de vanguardia al Realismo Socialista", ha precisado Morin antes de pedir al público que observe tres aspectos concretos dentro de la sala: la revolución estética que entraña la colección, la utopía que buscan crear las obras y la identidad cultural que construyen los artistas ante el pueblo ruso.

 

"Sí, los artistas intentaron revolucionar el arte, pero con la misma intensidad que persiguieron estetizar la revolución bolchevique", ha asegurado la responsable de la muestra al abordar el tema de la "propaganda". Así, decenas de palabras en ruso forman parte de los carteles y portadas de libros en los que la imagen pone fuerza a cada lema.

 

De manera más concreta, la propuesta expositiva trata de reconstruir el instante en el que pintores, fotógrafos e ilustradores pugnaban por identificarse con las masas a la vez que experimentaban el uso de nuevas tecnologías y materiales. De esta forma, los artistas emplearon desde la técnica del collage hasta los fotomontajes, sin descartar las "ventajas" de la cartelería y el diseño como "uno de los más poderosos movimientos artísticos del arte contemporáneo".

   El arte invadió así, de la mano de la propaganda, calles, casas, vehículos, vestimentas y edificios hasta cubrir "frenéticamente" cada centímetro donde transcurría la vida de los rusos.

   Respecto al orden en el que se presentan las obras seleccionadas del IVAM, no se distribuyen cronológicamente, sino que atienden a la propuesta de una lectura desde los medios y las técnicas empleadas, así como de la iconografía específica que generaron. El recorrido en cuestión se inicia con un ejemplo de 1919, para finalizar con un cartel de 1941.

 

LA FOTOGRAFÍA PARA CONECTAR CON EL PUEBLO

 

En esta muestra de la "indisoluble unión entre la esfera estética y la política", el mayor volumen de los trabajos se concentra en los años veinte e inicios de los treinta, cuando las "disímiles formas de la abstracción son abandonadas" y en su lugar se afianzan y promueven la fotografía, el fotomontaje y el diseño gráfico y editorial.

 

"Las posibilidades experimentales de la fotografía, así como su función documental, la revelaron como el vehículo ideal para cumplir los nuevos propósitos de los artistas, que ya se habían ganado un lugar importante en el contexto de sus personales creaciones visuales", ha expresado Morin tras incidir en la "importancia" de las cámaras para conectar con las grandes masas.

 

Las imágenes muestran grupos de obreros y campesinos, recortados en planos cortos junto a gigantescas fábricas y maquinarias. En otras, aparecen sujetos poderosos y desafiantes que parecen enfrentar un futuro promisorio. Se integra, además, el tema de la mujer en primera línea, sin discriminación.

 

En todas las escenas, en cualquier caso, la tipografía adquiere protagonismo, remarca el mensaje e incluso, en palabras de los expertos, "domina la escena".