Las terrazas de la Plaza Mayor se pasan de la raya

Buena parte de las terrazas de la Plaza Mayor superan el espacio reglamentario previsto para su instalación. La colocación de hasta cuatro filas de mesas les lleva a invadir espacios reservados a los peatones.

A LA ESPERA DEL NUEVO REGLAMENTO

 

El uso de la Plaza Mayor está regulado en buena parte gracias a ordenanzas como la de terrazas o las de protección de patrimonio y contra las gamberradas, pero el objetivo del Ayuntamiento era ir más allá. Para ello presentó al grupo socialista un proyecto de reglamento general de usos de la Plaza Mayor del que nada se ha vuelto a saber a pesar del tiempo transcurrido desde el anuncio. Fue en enero de 2013 cuando el equipo de Gobierno dio a conocer los primeros detalles de la normativa que persigue "garantizar el uso cotidiano de la Plaza Mayor por parte de los ciudadanos y proteger sus valores patrimoniales".

 

El proyecto incluye numerosos preceptos para el uso de la Plaza Mayor, que queda reservada únicamente para actos de Ferias y Fiestas, Feria del Libro y Feria del Libro Antiguo. El resto se analizarán en función de su interés. Y las sanciones son de hasta 3.000 euros por incumplir las normas.

 

Sin embargo, nada se ha vuelto a saber del tema a pesar de que el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, prometió que iba a estar listo en el plazo de dos meses. El texto fue remitido al grupo socialista, pero todavía tendría que pasar por pleno y someterse a la consideración de la Comisión Técnico-Artística Municipal y de la Comisión de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, además de a información pública.

Un número importante de las terrazas instaladas en la Plaza Mayor de Salamanca no cumple rigurosamente con la normativa sobre su colocación y en varios casos se sale claramente del espacio previsto para su colocación, restando del reservado para el paso de los viandantes que acuden a la plaza. Así lo ha podido comprobar TRIBUNA en una inspección visual tras constatar también la estrechez de los accesos reservados a los peatones.

 

Al margen de la decisión de no retirar las terrazas como sí se hizo para el concierto de Luciano, durante la actuación de Niña Pastori las apreturas eran evidentes. Estuvieron causadas, sin duda, por la gran afluencia de público, pero también por el hecho de que la colocación de muchas de las terrazas no respeta rigurosamente la normativa. Según el artículo 16 de la ordenanza de terrazas, en la Plaza Mayor está autorizada la instalación de sillas y mesas de terraza "únicamente dentro del espacio comprendido por las losas de granito de color y los arcos, sin invadir el espacio entre estos". Además, también se establecen zonas de paso en los principales accesos y un punto específico para la terraza frente a la entrada del Ayuntamiento de Salamanca.

 

Como atestiguan las imágenes, tomadas en la tarde de este lunes, pocas son las terrazas que están perfectamente colocadas dentro del espacio delimitado por la línea de color rojo que marcan las losas a las que se refiere la normativa y que forma un perímetro interior en los cuatro lados de la Plaza Mayor. Solo en tres establecimientos las sillas no pisan siquiera la franja.

 

En otros muchos casos los establecimientos aprovechan para colocar mobiliario sobre la propia franja, ya que aunque la ordenanza establece que sillas y mesas deben estar dentro del espacio delimitado por estas losas, no se especifica si estas forman parte también del espacio autorizado. Y también se puede comprobar que hay terrazas en las que las sillas y mesas están directamente fuera de la franja delimitada para el uso por parte de los establecimientos que tienen licencia.

 

Esta situación tiene que ver con un hecho que se ha tratado recientemente en la comisión de patrimonio, y es que la autoridad ha constatado que varios establecimientos se ultralimitan en el uso del espacio destinado a las terrazas en la Plaza Mayor merced a la instalación de más filas de sillas y mesas de las autorizadas. Un rápido vistazo a la plaza permite comprobar que varios establecimientos colocan cuatro filas de mesas, lo que finalmente les lleva a ocupar más espacio del autorizado. Una situación que se agrava con el paso de clientes que, al final, acaba desplazando sillas y mesas más allá no solo de lo reglamentario, sino de lo recomendable.

 

Algo parecido ocurre con los pasillos, que obligatoriamente tienen que estar despejados en varios de los puntos de acceso a la Plaza Mayor, y que en algunos casos dejan un paso muy estrecho entre terrazas que hacen esquina. A ello se une la presencia de veladores, pequeños mostradores para dar servicio a las terrazas, que están autorizados, pero que merced a la norma están colocados en algunos arcos, donde en ocasiones asoman también sillas, aunque no está permitido.