"Las tasas alejan a los ciudadanos de la justicia, no es la crisis"

Fernando Dávila, decano del Colegio de Abogados de Salamanca. (Foto: M.J.)

Fernando Dávila hace balance de su gestión tras vivir las primeras fiestas de la profesión como decano del Colegio de Abogados de Salamanca.

Fue elegido decano del Colegio de Abogados de Salamanca el pasado mes de diciembre. Desde entonces, Fernando Dávila reconoce que el balance es "más que positivo. La gestión me lleva más tiempo del que pensaba, pero estoy muy satisfecho tanto con el equipo de Gobierno como con el personal del colegio. El Colegio funciona y es más participativo que antes; con eso ya comienzo a estar satisfecho", dice.

 

Dávila vive al frente de los profesionales de Salamanca sus primeras fiestas patronales y sigue teniendo el objetivo de "transmitir qué significa la figura del abogado y que se acuda a él antes de que aparezcan los problemas. Pero es una meta a largo plazo, no de un día para otro", reconoce.

 

De carácter afable, su gesto se tuerce al hablar de la subida de tasas aprobada por el Gobierno a finales del pasado año: "Las tasas son las que están alejando a los ciudadanos de la justicia. Hay que ser sensatos y decir las cosas claras: no es la crisis, sino las tasas, porque la gente no se puede pagar la justicia y no es por el abogado, que cobra lo mismo que antes", añade. "Se nota sobre todo en la segunda instancia, es donde más han bajado el número de procedimientos. La gente se lo piensa más", dice. "No nos queda otra que seguir levantando la voz y esperar a ver si prosperan los recursos de inconstitucionalidad", sentencia.

 

Sobre la agilidad de los juzgados, Dávila asegura: "Si hay un número menor de pleitos, se resuelven antes. Además, Salamanca no ha sido nunca una de las plazas más conflictivas en ese sentido".

 

Otro de los caballos de batalla para Dávila es la "ley de los colegios profesionales, con la que se está dando palos de ciego. La diferencia ahora es que los abogados en general tienen que colegiarse y los de empresa, no... ¿quién los va a vigilar ahora?, ¿quién va a exigirles una ética y un código deontológico?", se pregunta.