Las obras para la accesibilidad de la N-501 serán adjudicadas en breve

 
E. Bermejo

Santa Marta de Tormes dará una nueva vuelta de tuerca este año en lo que a estética se refiere. Todo, salvo pequeños trámites burocráticos, está listo para el cambio de imagen de los accesos a la N-501, unas obras que afectan a los centros comerciales El Tormes y Capuchinos, así como a la travesía que los separa.

El primer desglosado del proyecto, que se acomete con cargo a los Planes Provinciales de la Diputación, ya está aprobado por la institución provincial, aunque queda pendiente la autorización para iniciar los trámites de adjudicación.

Se trata de una operación a tres bandas entre el Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes, la Diputación y la Junta de Castilla y León y va a afectar al tramo comprendido entre el puente de Pradillo, el del tren, que es donde comienza el término municipal, hasta la glorieta del Tormes, la puerta del municipio.

El concejal de Urbanismo de la localidad, David Mingo, se refiere a las obras “como una mejora que afecta a ambas márgenes de la carretera y que contempla la construcción de aceras, además de ordenar aparcamientos y zonas verdes”. El proyecto incluye, asimismo, la creación de un nuevo carril de servicio para acceder al hotel Emperatriz y al centro comercial Capuchinos.
“Es una obra importante, porque amortiguará bastante los atascos que se producen ahora. Se accederá a la zona a través de la propia carretera de Madrid, para incorporarse después al carril de nueva construcción que conduce a la rotonda menor que hay frente a las viviendas existentes”, precisa el concejal, que asegura también que esa parte de la localidad ganará en dinamismo.

Por otra parte, se construirán aceras en ambos laterales, así como zona de aparcamiento, parterres intermedios (lo que permitirá consolidar cada propiedad) y un paso de cebra, que no hay en la actualidad, para cruzar de una margen a otra y ralentizar la velocidad de los vehículos, ya que es una zona con mucha intensidad de tráfico. “Probablemente tendremos que instalar algún badén o algún semáforo, pero ésos son detalles que habrá que estudiar cuando llegue el momento”, subraya el concejal de Urbanismo, que insiste en que la idea “es recobrar el entorno, dar permeabilidad a ambas márgenes, que se pueda pasar a la otra acera con seguridad y, por supuesto, mejorar los accesos peatonales, que ahora son de asfalto y hormigón, no de baldosa”.

En definitiva, estas obras serán la nueva tarjeta de presentación del municipio, distinción que hasta ahora ostentaba la travesía de Madrid, tras las obras para convertirla en calle que se acometieron durante algo más de un año y que se hicieron realidad el año pasado.