Las nuevas cámaras de tráfico empezarán a funcionar este octubre tras dos años instaladas

Una de las cámaras de control de tráfico en calles peatonales. Foto: F. Oliva

Las cámaras que vigilarán el acceso a las calles peatonales empezará a operar en unas semanas. Controlarán las matrículas de los vehículos que entren, pero no limitarán el tráfico: se autorizará a vecinos, clientes de hoteles, transportistas, padres de alumnos de los colegios afectados...

Más de dos años después de gastar 230.000 euros en decidir su instalación, las nuevas cámaras de tráfico de Salamanca al fin entrarán en servicio. Será con la puesta en funcionamiento del sistema de control de acceso a calles peatonales, función para la que fueron instaladas a finales de verano de 2014. Desde entonces, y a pesar de que el equipo de Gobierno en el Ayuntamiento lo ha intentado negar, están puestas y pagadas a la empresa la que se adjudicó el contrato por decreto pese a lo cual no han cumplido con el cometido para el que fueron instaladas.

 

En total se han instalado 21 nuevas cámaras de control de tráfico que se suman a otras que ya hacían esa función en algunas calles, y a otras muchas como las instaladas contra el vandalismo y que fallaron cuando hace unas semanas el verraco del Puente Romano apareció con una pintada. Las hay en la calle Prior, Toro, Palominos, Bordadores, calle Ancha, Balmes, Poeta Iglesias...

 

En los últimos días, el Ayuntamiento se ha dirigido a las asociaciones de padres de alumnos de varios colegios afectados para solicitar matrículas de vehículos que acceden a zonas peatonales en horario de entrada y salida de los centros escolares. Habrá que ver si esta situación no genera más problemas con la conocida doble fila escolar. En las misivas, se confirma la puesta en marcha del sistema durante el mes de octubre; probablemente, será antes del día 10 del mes que viene si está todo listo. Más de dos años después de que se comprara el sistema y se instalaran las cámaras.

 

 

FALTA DE PLANIFICACIÓN

 

El motivo de esta tardanza está en la falta de planificación. La instalación de las cámaras para un sistema de control de acceso a determinadas calles peatonales fue una petición expresa del jefe de la Policía Local, concedida por el equipo de Gobierno. El contrato se adjudicó en mesa de contratación, sin pasar por comisión previa, y gracias a una resolución del quinto teniente de alcalde, Carlos García Carbayo, del 9 de abril de 2014 a favor de la empresa AM-TEL & TICS. En total, 228.690 euros, IVA incluído. Fueron instaladas a los pocos meses y el contratista ya ha cobrado su factura.

 

Las cámaras, apuntando a dos calles que estarán controladas.

 

Sin embargo, el sistema no estaba listo para funcionar. Los responsables de la idea no tuvieron en cuenta que habría que autorizar el acceso a determinados vehículos que circulan por muchas de estas calles y que tienen derecho a ello para llegar a garajes, negocios... El problema es que la casuística era enorme. Además de los vecinos y usuarios de garajes comunitarios o particulares, había que incluir a vehículos de mercancías que abastecen a bares y restaurantes, lo que complicaba el asunto; más difícil todavía era prohibir el acceso o multar a los vehículos de turistas que accedieran a hoteles de las zonas afectadas; o a los de los padres que van a dejar a los alumnos de los colegios.

 

Los responsables de la idea se dieron cuenta de ello en octubre de 2014, tiempo después de comprar e instalar las cámars. El resultado obligó a elaborar una lista de autorizados de un volumen importante y ha habido que solicitar matrículas de todos estos vehículos para introducirlas en el sistema. La Policía Local ha pasado semanas recabando esa información, la última, la de los colegios pero el sistema tiene lagunas importantes. La fundamental, que los permisos son para los vehículos y no para los ciudadanos que son los auténticos titulares del derecho de acceso; se puede dar la circunstancia de que un vecino de la zona sea multado por acceder con el coche de un familiar o con  un vehículo de sustitución, que puede usar para llegar a su domicilio, pero que no llevaría la matrícula que está autorizada.

 

Las cámaras están pensadas, sobre el papel, sólo para leer las matrículas y detectar si el vehículo que accede está autorizado o no. En total son 21 las cámaras instaladas para controlar numerosas calles peatonales donde el tránsito con vehículos está restringido, pero no prohibido.