Las mecas no faltaron a su cita

Una treintena de personas disfrutaron con el juego de las mecas

La sala de lectura del Centro Social de Peñaranda de Bracamonte acogió el Viernes Santo el tradicional juego de las mecas, en el que participaron casi una treintena de personas que no dudaron en disfrutar de esta iniciativa

Se trata de un juego de dados que se viene celebrando desde el año 1947 cada Viernes Santo por un grupo de amigos constituidos en sociedad, con sus ritos concretos y localistas, que se ha mantenido hasta hoy día. Primero en el Bar El autocar, y después en la Flor del Vino, este juego perdura desde hace más de 70 años en una cita anual en el Viernes Santo.

 

Antes de que se lanzaran los dados para saber quien empezaba, el secretario de la sociedad leyó ante todos los presentes el nombre de las personas que participaron en la edición anterior, así como el transcurso del juego con sus curiosidades y peculiaridades.  

 

En total se juegan doce partidas, a la que se unen la última que juegan el presidente y vicepresidente de la sociedad. En un cubilete con dos dados, los participantes van tirando para sumar entre 24 y 31 puntos. Si se pasan de esta puntuación, el resto de los jugadores le cantan el tururú, tururú. El que pierde, tiene que invitar a un vaso de limonada al resto de jugadores. Además, también pierde el que se queda con menos puntos y es superado por el resto de jugadores. Al perdedor, se le pone delante una vela, para que todo el mundo sepa que es el menos afortunado de esa partida. De todo lo que ocurrió en el juego se levantó acta del que se dará cuenta en el Viernes Santo del 2014. 

 

En este juego se unen las tradiciones paganas y religiosas como son la limonada o los doce juegos que se disputan en clara referencia al número de apóstoles. Además, la suerte de los dados también se puede relacionar con la subasta de las vestiduras de Cristo entre los soldados en el Calvario.