Las lluvias del invierno devuelven la esperanza a las lagunas naturales

Primavera. Las precipitaciones caídas durante los últimos meses llenan de agua y vida los humedales de La Armuña, Peñaranda, Alba y el Campo Charro
a. c. h. / c. h. / R. M. F.

La primavera estalla con los pluviómetros llenos. Y gracias al agua caída del cielo no sólo se han recuperado las Tablas de Daimiel y las Lagunas de Ruidera de Ciudad Real. También los humedales que salpican la provincia en La Armuña (Pedrosillo el Ralo), en Peñaranda de Bracamonte (Azud de Riolobos), Salmoral, Alba de Tormes (Azud de Villagonzalo) y el Campo Charro (Laguna del Cristo en Aldehuela de Yeltes).

Paraje natural en Riolobos
El azud de Riolobos, aunque se encuentra en una situación similar a la del pasado mes de octubre de 2009, ha conseguido gracias a las lluvias del invierno parar la degeneración que sufría este paraje natural, situado a 15 kilómetros de Peñaranda de Bracamonte, ya que se ha producido cierta renovación del agua embalsada.

Al contar con muy poca profundidad y con una gran extensión de terreno, las precipitaciones de los últimos meses, sin embargo, no han sido suficientes para devolver al azud su esplendor de antaño, situación que sólo se lograría con un nuevo trasvase de agua desde el río Tormes a través del canal de Villagonzalo, aprovechando el gran caudal que arrastra ahora mismo la corriente fluvial gracias a las lluvias. Para conseguir tal fin sería necesario el compromiso de todas las instituciones públicas porque aquellas que, en su momento, se preocuparon por el azud, como la Asociación Nordeste o la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, nada pueden hacer si desde la Confederación Hidrográfica del Duero no se toma la decisión de salvar este bello enclave, conocido por su riqueza ornitológica.

Fenómenos geológicos
En la zona sur de la comarca de Peñaranda, próxima ya a las primeras estribaciones de la sierra, destaca la gran cantidad de acuíferos naturales que, en muchos casos, brotan de la tierra en forma de fuentes o lagunas. Estos fenómenos geológicos pasan por serias dificultades durante los meses de calor, aunque, en casos como el del municipio de Salmoral, no se recuerda que se hayan agotado en ninguna ocasión. Tras el último verano, la situación de las lagunas situadas prácticamente en el mismo centro urbano de esta localidad y de aquellas que se reparten por todo el término municipal era crítica, ya que estaban reducidas a menos de la mitad de su caudal habitual. Hay que señalar que estas lagunas se utilizan como abrevadero para el ganado. Actualmente, a las puertas de la primavera se encuentran rebosando, dando una imagen esperanzadora para los próximos meses de calor. En Villagonzalo vierten las aguas del Tormes a su paso por la comarca albense. El azud tiene una capacidad de 6 hectómetros cúbicos y allí habitan truchas y barbos.