Las lluvias arruinan aún más la cosecha de lenteja de este año

Tormentas. La agresividad de las precipitaciones limitará en muchos casos la producción de algunas parcelas hasta los 500 kilogramos por hectárea, aunque la calidad del cultivo seguirá siendo óptima
CHEMA DÍEZ

Es la crónica de una muerte anunciada para el cultivo de la lenteja que el jueves firmó su acta de defunción como consecuencia de la agresiva tormenta que cayó sobre los terrenos de la provincia, y que eliminó de un plumazo las ilusiones de los agricultores de conseguir una cosecha aceptable.

La leguminosa sufrió durante esta campaña todos los males posibles de manera escalonada que frenaron su desarrollo en etapas sucesivas. Primero fueron las altas temperaturas de finales del mes de abril, que dieron paso a las heladas de mediados de mayo y destrozaron gran parte de la producción.

Más tarde, a finales del mes de mayo el termómetro alcanzó durante más de una semana los 30 grados, perjudicando al cultivo, para terminar con las lluvias del mes de junio y la tormenta del jueves, que dificulta aún más la recogida del cultivo.

Una buena parte de la producción permanece segada en las tierras, mientras que el resto aún no ha sufrido esta labor, y se verá menos perjudicada porque la siega, mezclada con las precipitaciones, perjudica aún más a la lenteja porque tarda más tiempo en secarse.

La producción, aún peor
Por tanto, estas desgracias se traducen en una disminución de la producción para esta campaña, rebajando aún más las malas previsiones que hasta el jueves ya eran peores que otras campañas. Así, “podemos asegurar ya que la producción puede reducirse aún más, en torno a un 50 por ciento de lo que ya quedaba, para situarse en una buena parte de las parcelas en 500 kilogramos por hectárea”, señala Nicolás Armenteros, secretario técnico Lenteja de la Armuña y Legumbres de Calidad.

Este dato contrasta con las buenas perspectivas del inicio de la campaña, allá por el mes de abril, cuando los productores esperaban producciones que oscilaran entre los 1.300 ó los 1.500 kilogramos por cada hectárea.

Lo que esperan ahora los agricultores de la zona de La Armuña es que la situación no empeore, “y de lo malo que nos quedemos como estamos ahora, pero es una temporada para olvidar porque todo lo malo que ha podido pasarnos, nos ha pasado”.

Lo único positivo, (por destacar algo) es que la calidad de la lenteja no se perderá en cocido pese a que su apariencia física sea peor que la de otras campañas y el sello de La Armuña no se perderá pese a las inclemencias meteorológicas.

Daños en el cereal
Por su parte, los cereales de invierno no sufrirán ya excesivos daños en lo que a producción se refiere pero sí dificultarán su recogida y la presencia de los mismos, porque algunas parcelas presentaron las espigas abatidas en los terrenos debido a la virulencia del agua caída en la tarde-noche del jueves. No obstante, y como “el agua por San Juan quita vino y no da pan”, todo lo que sean tormentas de este tipo no benefician en absoluto a los intereses del sector agrícola, que ya ha perdido bastante por el camino.