Las humedades de la iglesia hacen peligrar la talla del Descendimiento

Desesperadas. Las mujeres llevan dos años luchando por conseguir ayuda de alguna institución con la que arreglar el ruinoso techo. Cuantía. Necesitan 80.000 euros para acometer la reforma
LORENA LAGO
Las mujeres de Galinduste están en pie de guerra. Desde hace dos años la iglesia de Nuestra Señora de la Zarza que frecuentan todos los domingos y días de guardar se cae a pedazos y ellas no están dispuestas a consentirlo. Las humedades, agravadas este invierno por las continuas lluvias y heladas, han provocado desprendimientos de un techo que hace tiempo pide a gritos un arreglo. Esta reforma costaría alrededor de 80.000 euros, una cifra impensable en los tiempos que corren para que pueda ser asumida por cualquiera de las instituciones competentes en la materia. Conscientes de la situación, las mujeres llevan tiempo intentando recaudar fondos por su cuenta para lograr acometer, aunque sólo sea en parte, la reforma de un templo que, de seguir así, pronto se convertirá en una ruina.

La iglesia, una construcción del siglo XVI de singular estructura al estar a unos cien metros separada del campanario, alberga un artesonado mudéjar de gran valor que se encuentra igualmente en un estado lamentable. Sin embargo, lo que más preocupa a las mujeres de este municipio es la talla mudéjar que se encuentra también en su interior. Se trata de una escultura del Descendimiento, de autor anónimo, cuya valía quedó patente al ser escogida como pieza clave de la exposición de Las Edades del Hombre de 2003 en Segovia.

La situación tan desesperada que este lugar santo vive desde hace dos años ha llevado a las cinco mujeres impulsoras de su arreglo a realizar diferentes actividades con la intención de recaudar fondos y paliar los desperfectos. Hasta el momento se han realizado varios rastrillos y numerosas rifas, aunque las ayudas recaudadas, que ascienden a más de 8.000 euros, no alcanzan, ni con mucho, para pagar el arreglo del techo. Además, tal y como confirma Josefa Moreta, una de las mujeres impulsoras del arreglo, “hemos gastado unos 1.200 euros en poner fin a las goteras, sin embargo no ha servido para nada porque al poco tiempo han vuelto a aparecer”. Su desesperación las ha llevado a realizar también un periplo por diferentes administraciones que concluirá mañana en la Diputación, donde se personarán para buscar una ayuda que no tiene visos de llegar. “No sé si alguien nos hará caso pero tenemos que venir. Lucharemos hasta el final para que alguien nos escuche”, confirma Josefa Moreta.

La iglesia de Nuestra Señora de la Zarza no puede más. Y si los fondos no llegan lo que hoy es un lugar de reunión mañana podría ser un espacio al que, debido a su peligrosidad, es muy poco recomendable acudir.