Las exportaciones de vinos de Castilla y León con sello de calidad crecieron un 3,5 por ciento

El Análisis del Sector Vitivinícola apuesta por avanzar en la cadena de valor para que la agroalimentación triplique su facturación

Las exportaciones de vinos de Castilla y León con sello de calidad crecieron, entre los años 2010 y 2012, un 3,5 por ciento frente a la caída del 14 por ciento de ventas en el exterior de aquellos ajenos a marchamos de calidad.

 

Así se refleja en el Análisis del Sector Vitivinícola en las D.O de Castilla y León, presentado este martes en la sede de Cajamar de Valladolid y que muestra que los vinos de la Comunidad ganan cuota de mercado en el ámbito internacional --España es el país que menos cuota ha perdido frente a China-- y constituyen un "reducto de competitividad internacional importante".

 

De este modo lo ha destacado el director del Servicio de Estudios Agriolimentarios de Cajamar, David Uclés, quien ha explicado que además de la actividad exportadora ha crecido el número de bodegas que venden en el exterior: de hecho, entre los años 2010 y 2012 los vinos amparados en denominaciones de calidad registraron un incremento de ventas internacionales del 3,5 por ciento frente a la caída del 14 por ciento experimentada por aquellos sin marchamo.

 

Suiza, Alemania y Estados Unidos son los principales destinatarios de los caldos de la Comunidad, que han frenado su expansión por el norte de Europa; asimismo, según la coautora del estudio, Beatriz Urbano, quien tras destacar la calidad de las añadas ha precisado que el volumen de las exportaciones no depende del tamaño de las bodegas y que es su "buen hacer" el que determina su éxito.

 

"Hay cabida para quien trabaja bien", ha insistido la profesora de la Universidad de Valladolid, quien ha centrado las estrategias de las bodegas de la Comunidad en dos apuestas: la diferenciación e identidad y la relación calidad-precio.

 

La estrategia, para Uclés, pasa por incidir en la calidad, aspecto que sitúa a la Comunidad entre las más competitivas de España aunque el responsable del Servicio Técnico de Agroalimentación de Cajamar, Roberto García Torrente, ha destacado que aún existe margen para poder realizar más cosas debido a la capacidad de desarrollo que presentan sectores como el del diseño, la transformación o la comercialización de productos agroalimentarios.

 

Con un peso económico del 10,4 por ciento del PIB de la Comunidad frente al cinco por ciento de España, el agroalimentario genera en Castilla y León 0,77 euros en la industria transformadora por cada euro procedente de la agricultura, porcentaje muy bajo en comparación al de 1,06 euros por euro de España, los 2,35 euros por euro de Gran Bretaña o los 2,90 euros generados por la industria belga por cada euro que llega del campo.

 

"Si somos capaces de avanzar en toda la cadena de valor nuestra industria agroalimentaria  se podría multiplicar por tres", ha señalado García Torrente antes de cifrar la posible facturación en 7.500 millones frente a los 2.500 actuales y de apostar por "aprovechar ese potencial" a través de la imagen de sus propios vinos, cuyo tirón podría aprovecharse en ese sentido.

 

Por su parte el director de la Escuela Técnica de Ingeniería Agrícola (Inea), Félix Revilla, ha puesto de manifiesto que el hecho de que las bodegas se estén haciendo cargo del cultivo da como resultado una merma en la base social y la desaparición del viticultor, que según Eric Pérez, de Atevcal, cuenta con mayor grado de profesionalización.

 

"Hasta hace unos años no existían los técnicos de viticultura", ha destacado antes de precisar que esta figura no desaparecerá porque una parte del trabajo con uvas de calidad implica labor manual.

 

Por otro lado y en relación al papel de las cooperativas, Roberto García Torrente ha situado su reto en ir más allá de la compilación de producto y su posterior venta y abordar nuevas tareas vinculadas a la transformación y comercialización, algo que a su juicio sucede en todos los sectores.