Las dos mujeres acusadas de tráfico de drogas niegan los hechos

Escuchas. Tras varios meses de vigilancia por parte del Cuerpo Nacional de Policía, las conversaciones telefónicas de las acusadas con su entorno resultaron claves para el inicio de la investigación
M. S. B.

La Audiencia Provincial acogió en la mañana de ayer el juicio contra las dos mujeres acusadas de introducir, presuntamente en el país, más de dos kilos de cocaína escondida en una faja.

Las dos procesadas declararon ante el juez y negaron lo ocurrido en todo momento, a pesar de las pruebas telefónicas de la Policía. La primera de ellas, S.P.I., que fue la que presuntamente transportó la mercancía desde Bogotá, reiteró en su declaración que fueron otras personas las que en Colombia la chantajearon por medio de amenazas a la familia de la sospechosa para que cargara con el paquete de cocaína, adosado a su cuerpo, en su viaje de retorno a España.

Un viaje, que según la acusada hizo por motivos personales y para adquirir los papeles que garantizaran su nacionalidad para poder contraer matrimonio en el territorio español, así como para comprar determinados artículos textiles por encargo de la otra imputada en el caso para negocios personales, pero en cualquier caso, nunca con la intención de sustraer droga del país de origen de las imputadas.

La segunda procesada, A. P. V. B., sostuvo en su declaración ante el juez que asistió al aeropuerto a recoger a la primera acusada debido a su estrecha amistad y no por haberla contratado para llevar a cabo el transporte de sustancias estupefacientes entre ambos países, ya que nunca se ha dedicado a este negocio, una versión que mantuvieron en todo momento los testigos llamados a declarar por el abogado defensor.

El Ministerio fiscal, por su parte, pide once años de cárcel para cada una de las acusadas, además de una indemnización de más de trescientos mil euros, y sostiene en su acusación que sendas procesadas llevaron a cabo un negocio conjunto y que la primera de ellas y que actuó, presuntamente, como intermediaria de la mercancía fue contratada por la segunda, basándose en las escuchas telefónicas de las que dispone la policía tras varios meses de investigación, anteriores al día de autos en el que ambas resultaron detenidas en el aeropuerto de Barajas.

Un hecho que se produjo tras el seguimiento hasta Barajas de una de las procesadas, por parte de la Policía Judicial de Salamanca el 24 de febrero de 2009 y en el que se pudo encontrar droga adosada al cuerpo de una de las procesadas, que viajaba desde Bogotá y que también es de nacionalidad colombiana.

El abogado defensor sostuvo en su argumentación a lo largo del proceso judicial, que ambas acusadas se conocen y mantienen una estrecha relación de amistad y que por tanto, el motivo de que S.P.I. viajara desde Colombia con un paquete de cocaína adosado a su cuerpo fue fruto del chantaje y la manipulación que encontró en un grupo de narcotraficantes del país. Varios testigos del Cuerpo Nacional de Policía que actuaron en el operativo de vigilancia hasta la T4 aseguraron en el juicio de ayer que la investigación ya estaba abierta antes del día de las detenciones y que en la terminal aérea se llevó a cabo un dispositivo de seguimiento junto con el Grupo de Estupefacientes de Barajas, quienes cachearon a la sospechosa cuando desembarcó del avión, y tras lo que se incautaron de 2,3 kilogramos de cocaína que la detenida transportó en una faja adherida a su cuerpo desde la capital de Colombia.

El proceso judicial continuará hoy en la Audiencia Provincial a la espera de una resolución.