Las carreteras tienen 246 kilómetros con peligrosidad media de accidentes

La siniestralidad en las carreteras salmantinas desciende año tras año, en 2009 el número de fallecidos cayó hasta diecinueve, cuarenta menos que en 2003, pero se mantiene todavía como un peligro latente en múltiples calzadas de la provincia. El último informe anual del RACE que evalúa el estado de las calzadas del Estado advierte de que en cerca de 246 kilómetros de la red principal de Salamanca existe un riesgo medio o medio bajo de producirse un accidente de tráfico.
J. Romero

Pese a todo, las carreteras salmantinas se encuentran entre las más seguras del territorio español. El informe, elaborado por EuroRap y que examina aquellas vías con una densidad superior a los dos mil vehículos diarios, sostiene que Salamanca es una de las catorce provincias de España que no presenta ningún tramo con un riesgo alto o medio alto para los conductores. En Castilla y León, sólo Palencia ofrece la misma seguridad vial. En total, en Salamanca existen trece tramos apuntados en rojo por su peligrosidad por esta asociación de conductores, uno más que en 2008, con la incorporación del enlace de la A-62 (Autovía de Castilla) entre la capital del Tormes y el término municipal de Galindo y Perahuy.

El estudio del RACE confirma, además, la elevada accidentalidad de la N-630. En 2009, cinco de los diecisiete accidentes mortales se produjeron en esta carretera. El informe constata que en cinco tramos de la N-630 aguarda un peligro medio o medio bajo de desencadenarse un accidente de circulación. Pese a la casi completa puesta en marcha en el pasado año de la A-66 (Autovía de la Ruta de la Plata), los accidentes siguen sucediendo en la carretera de Zamora y Cáceres. La otra calzada con mayor número de tramos peligrosos, otros cinco, es la N-620, todos ellos ubicados en el trayecto entre Salamanca y el suroeste de la provincia, pasando por Ciudad Rodrigo. La tercera carretera con alta siniestralidad, según el estudio del RACE y del EuroRap, es la N-501. La única calzada que hasta el pasado verano existía para desplazarse hasta Ávila y Madrid esconde dos tramos negros, con un total de 32,4 kilómetros, que abarcan desde el comienzo de la variante de Santa Marta de Tormes hasta el cruce con la CL-610, en el punto kilométrico 54,6, que comunica la comarca de Peñaranda de Bracamonte con el norte de Ávila y el sur de la provincia de Valladolid.

Por último, las carreteras salmantinas presentan un decimotercer tramo de peligrosidad en la A-62 (Autovía de Castilla) entre los puntos kilométricos 235 y 252,5, una excepción dentro de la mayor tranquilidad para la seguridad de los conductores que representan las vías desdobladas. Tras un año 2009 marcado por la conclusión de las obras en la A-50 (Autovía de Madrid) y un avance casi definitivo en la A-66, a falta de un enlace de tres kilómetros entre Puerto de Béjar y la provincia de Cáceres, el RACE no ha apreciado ningún peligro significativo en las nuevas autovías. Supone una tendencia generalizada en toda España. Entre los 25 tramos más peligrosos del país, sólo uno de ellos tiene doble calzada. En ese listado no existe ninguna presencia salmantina pero sí incluye dos trayectos muy próximos ubicados en la provincia de Ávila. El primero de ellos se encuentra en la N-501 entre las localidades de Aveinte y Chaherrero, mientras que el segundo surge en las inmediaciones de Cuevas del Valle, las carreteras más peligrosas cercanas a Salamanca.