Las cajas afrontan con recelos la semana decisiva para la fusión

El proceso de fusión de Caja Duero y Caja España entra hoy en una semana decisiva tras unas últimas jornadas donde los recelos entre ambas entidades han ido in crescendo. La caja leonesa ha convocado un consejo extraordinario para las seis de la tarde de mañana para aprobar o rechazar su unión con la entidad salmantina. Mientras, desde Caja Duero no existe, de momento, una cita oficial, si bien fuentes de la entidad repetían ayer que todo apunta a que los consejeros volverán a reunirse también el martes, coincidiendo con el consejo de Caja España.
J. R.

Será el segundo contacto en la sede de Los Bandos en los últimos cinco días. Los consejeros de la entidad salmantina celebraron en la tarde del pasado jueves un encuentro urgente en el que establecieron unos ejes infranqueables para que el proceso siga adelante y no languidezca.

En primer lugar, blindar los estatutos de la futura entidad acordados en Tordesillas en la víspera de Reyes. Y, en segundo, conocer los nombres del director general y de los miembros del equipo directivo de “primer nivel” resultantes del matrimonio entre Caja Duero y Caja España. Unas exigencias que han aflorado recelos entre ambas entidades justo cuando encaran una fase clave en el proceso. Las reclamaciones surgen para evitar cambios en los estatutos que favorezcan a León. De esta manera, desde Salamanca se ha marcado como una línea roja irrenunciable que la presidencia de la nueva entidad, en manos leonesas, no disponga funciones ejecutivas, como se acordó en el Parador de Tordesillas. Pese a las desconfianzas exhibidas en la última semana desde ambas provincias, la consejera de Caja España, Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León, ha señalado, por ejemplo, que “Caja Duero nunca ha querido esto” (en relación a la fusión), desde ambas entidades se insiste en que no existen problemas y en que la predisposición para sacar adelante el acuerdo es positiva. No obstante, la Junta de Castilla y León ya ha deslizado a Caja Duero, en un encuentro desarrollado el pasado jueves del vicepresidente Tomás Villanueva con Fermoso y García Monge, por parte salmantina, y Llamas y Fernández, del lado leonés, que se quedará sola si sigue torpedeando el proceso con exigencias como las plasmadas tras el consejo del pasado jueves.

Llegados a este punto, el Gobierno regional incluso no vería con malos ojos la adhesión de Caja España al Grupo Banca Cívica, promovido por Caja Navarra y que cuenta ya con el apoyo de Cajacanarias y Caja de Burgos. El plan B no ha sido ni confirmado ni desmentido desde la sede de la Casa Botines, donde apelan a las últimas declaraciones del presidente de Caja España, Santos Llamas, en las que reitera que salmantinos y leoneses “estamos en el mismo barco. Tenemos que trabajar por el proyecto y estoy seguro de que saldrá”. La alternativa navarra para Caja España ha ganado adeptos en el Gobierno regional ya que permitiría unir a cuatro cajas de Castilla y León. Caja España estaría acompañada de Caja de Burgos y por Caja de Ávila y Caja Segovia, que estudian igualmente sumarse a esta fusión fría. La Junta, además, ha vuelto a sacar el fantasma de la intervención del Banco de España en caso de que salmantinos y leoneses rompan con el plan A, que sigue siendo el deseado. Recientemente, la agencia de calificación crediticia Moody´s ha evaluado con un E+ a Caja España, lo que equivale a serios problemas financieros y con un D+ a Caja Duero por su débil situación.