Las agresiones a sanitarios y otros retos pendientes

 
Es inaceptable cualquier tipo de agresión, verbal, física o psicológica, en el ámbito del trabajo, y puede resultar incluso más lamentable si hablamos de las actitudes que algunos pacientes tienen contra quienes dedican sus horas cada día a mejorar nuestra salud, por supuesto de acuerdo con su cualificación profesional y su debida remuneración. Por este motivo, resulta eficiente y positivo el protocolo para proteger a los sanitarios puesto en marcha por la Junta de Castilla y León, con resultados positivos que se traducen en un descenso en el número de agresiones. Sin embargo, este plan no será completo si no se habilitan además otras medidas encaminadas a evitar que los pacientes o familiares tengan que llegar a las malas palabras o incluso a la fuerza en determinadas situaciones. Si analizamos los datos, nos damos cuenta que de los 38 incidentes registrados en Salamanca que afectaron a 50 profesionales, la mayor parte fueron agresiones verbales, y en el 21% de los casos hubo agresión física, sobre todo en enfermos de Psiquiatría. Aunque el problema existe, no es alarmante, pero sería mucho más llevadero si se incrementan las acciones encaminadas a favorecer la comunicación. El nerviosismo de la espera, la desinformación o los lógicos errores que pueden derivarse en las citaciones están detrás de muchas actitudes violentas que podrían evitarse con un esfuerzo organizado y dirigido de comunicación. La salud pública y gratuita no está reñida con la debida atención, no sólo la médica, y por supuesto, con la educación de todos.